Setiembre también nos invita a hablar de memoria y demencia. La enfermedad de Alzheimer es la forma más frecuente de demencia y afecta funciones como la memoria y la autonomía.
Pero detrás de cada diagnóstico hay una historia familiar que también necesita acompañamiento psicológico.
Para los seres queridos puede resultar doloroso observar cómo una persona comienza a olvidar nombres, lugares o momentos compartidos. Pueden aparecer tristeza, miedo, impotencia y un duelo anticipado por los cambios.
El acompañamiento clínico ayuda a comprender que corregir, discutir por un olvido o exigir que la persona recuerde puede aumentar su angustia.
A veces, cuidar significa adaptarnos a una nueva manera de relacionarnos, preservar su dignidad y aprender a estar presentes incluso cuando la memoria empieza a fallar. No pospongamos los vínculos. Escuchemos las historias de nuestros padres, expresemos afecto.
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