
Dormir mal una noche puede dejarnos cansados, irritables y con poca concentración al día siguiente. Pero cuando el problema se repite durante semanas o meses, las consecuencias van más allá del agotamiento y pueden afectar seriamente la salud.
La neuróloga Jessica Mateo explica que, si las dificultades para dormir persisten durante tres meses o más y ocurren al menos tres noches por semana, podría tratarse de insomnio crónico, un trastorno que no debería normalizarse.
La falta prolongada de sueño puede favorecer problemas cardiovasculares, como hipertensión y alteraciones del ritmo cardíaco, además de trastornos metabólicos relacionados con la diabetes y el sobrepeso. “También puede disminuir las defensas y dejar al organismo más vulnerable frente a ciertas infecciones”, indica la especialista.
Además, dormir mal de manera constante puede alterar la presión arterial y los niveles de glucosa, factores que aumentan el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV). “Cada vez hay más personas que no duermen bien y muchas dejan pasar el problema sin buscar ayuda a tiempo”, advierte Mateo.
¿Qué hacer?
Para mejorar el descanso, evita las pantallas, las comidas pesadas, el alcohol y el café antes de acostarte. Si las dificultades para dormir persisten, es importante consultar con un especialista.










