
Ver a un gato entrar varias veces al arenero y hacer fuerza puede confundirse con estreñimiento. Pero si intenta orinar y apenas salen unas gotas o no sale nada, estamos frente a una señal que nunca debemos ignorar.
Una obstrucción urinaria impide que la orina salga con normalidad y puede convertirse rápidamente en una emergencia.
Los gatos machos tienen mayor riesgo debido a que su uretra es más estrecha. También podemos notar dolor, maullidos, lamido frecuente de los genitales, sangre en la orina, vómitos, falta de apetito o que se esconda más de lo habitual.
En estos casos no debemos esperar a ver si mejora ni darle medicamentos por nuestra cuenta. Necesita atención veterinaria inmediata para determinar la causa y liberar la obstrucción si existe.
Revisar diariamente el arenero permite detectar cambios en la cantidad y frecuencia de la orina. A veces, lo que ocurre dentro de esa caja puede avisarnos de un problema serio.
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