La menopausia transforma la vida de las mujeres, no solo por los cambios físicos, sino también por el impacto emocional que muchas veces pasa desapercibido, pese a afectar de forma importante su bienestar y calidad de vida.
La ginecóloga Eva Obregón explica que esta etapa no se limita a síntomas como sofocos, sequedad vaginal, insomnio, aumento de peso o dolor abdominal. También pueden aparecer alteraciones emocionales como ansiedad, irritabilidad, cambios bruscos de humor e incluso depresión, especialmente en mujeres con antecedentes de salud mental.
“Estos cambios ocurren por la disminución de estrógenos y progesterona, hormonas que influyen en neurotransmisores cerebrales como la serotonina y la dopamina, encargados de regular el estado de ánimo”, detalla la especialista.
Este conjunto de síntomas puede repercutir en la vida social, laboral y familiar de las pacientes, generando agotamiento, desmotivación y mayor presión emocional. Por ello, la experta resalta la importancia de que el entorno brinde apoyo y comprensión durante esta etapa.
Además del acompañamiento emocional, Obregón recomienda que las pacientes realicen actividades que disfruten, mejoren sus hábitos de alimentación y, sobre todo, expresen lo que sienten.
Hacer ejercicio durante la menopausia no solo ayuda a controlar el peso. También mejora el estado de ánimo, reduce la ansiedad y favorece un mejor descanso.
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