
La trombosis es una condición silenciosa que puede tener consecuencias graves si no se detecta a tiempo. Se produce cuando un coágulo de sangre bloquea parcial o totalmente una vena o arteria, afectando la circulación y poniendo en riesgo órganos vitales o cualquier parte del cuerpo.
Entre las principales causas se encuentran el sedentarismo, cirugías recientes, el uso de anticonceptivos hormonales, el tabaquismo, la obesidad y el colesterol alto. También existen factores genéticos que predisponen a su aparición y problemas circulatorios, como las várices.

“Los síntomas varían, pero incluyen hinchazón, dolor intenso, cambios en el color de la piel o sensación de calor en las extremidades”, explica la hematóloga Karen Matos.
Sostiene que para prevenir hay que mantenerse activos, evitar estar sentado por largos periodos, moverse cada hora durante viajes o trabajo, beber suficiente agua y seguir una dieta balanceada.
Es clave también cumplir las indicaciones médicas si hay factores de riesgo. Si no se trata de forma oportuna, la trombosis puede generar complicaciones severas, como daño en los tejidos por falta de circulación; en casos extremos, esto puede derivar en amputaciones.










