
El aneurisma cerebral es una condición silenciosa que puede desarrollarse sin dar señales durante años, pero que, al romperse, se convierte en una emergencia médica grave y potencialmente mortal.
“Se trata de la dilatación de una arteria en el cerebro, una especie de ‘bolsita’ que aparece en una zona debilitada del vaso sanguíneo, que crece con el tiempo y puede sangrar de forma repentina”, explica la neuróloga Marcela Alvarado. La especialista advierte que la mayoría de personas no sabe que lo tiene porque no presenta síntomas.

El mayor peligro aparece cuando se rompe. En ese momento, el sangrado cerebral puede poner en riesgo la vida en minutos. Los síntomas suelen ser: dolor de cabeza insoportable, acompañado de vómitos y pérdida de conciencia. En casos graves, puede provocar un daño neurológico permanente o la muerte.
Entre los factores de riesgo que pueden empeorar su evolución están la hipertensión no controlada, el tabaquismo y la obesidad. Sin embargo, no siempre es prevenible, ya que en muchos casos existe predisposición genética.
“Si el aneurisma es pequeño, se controla con seguimiento; si representa riesgo, va a requerir cirugía”, añade la especialista.
Ante un dolor de cabeza repentino y extremadamente intenso, la recomendación es acudir de inmediato a emergencia, ya que una atención rápida puede ser decisiva para evitar desenlaces fatales.










