COLUMNA ‘FÍSICA Y MENTALMENTE SALUDABLES’. Nuestro país soporta los índices de radiación ultravioleta (UV) más altos del mundo, registrando picos históricos de hasta 20 puntos.
A diferencia de Europa, donde un nivel 11 se considera una catástrofe climática extrema, la cercanía peruana a la línea ecuatorial y la altitud andina consolidan una amenaza diaria y permanente.
Esta energía rompe de forma irreversible la estructura celular. El daño más grave ocurre en el ADN, detonando mutaciones acumulativas que causan melanoma, un terrible cáncer, y carcinomas cutáneos.
Asimismo, la radiación destruye el colágeno profundamente, provocando elastosis solar (piel coriácea) y queratosis actínicas (lesiones precancerosas crónicas).
Las manchas oscuras o lentigos también se vuelven perennes.
Frente a esta realidad geográfica, la fotoprotección diaria mediante sombreros, lentes y bloqueadores ya no es un asunto estético de verano, sino una estricta necesidad de supervivencia médica.
Contenido GEC