
Muchas personas acuden a consulta por temas de peso; sin embargo, más de la mitad de ellos ya tienen problemas osteoarticulares.
Nuestro esqueleto es el primero que sufre cuando subimos de peso, porque está hecho para cargar nuestro propio peso, órganos, músculos y todo nuestro organismo.

Es decir, no podemos cargar más peso del que deberíamos (de acuerdo con nuestros estándares de talla, edad y nuestra estructura ósea).
Asimismo, el equilibrio y la postura dependen de esa estructura, sobre todo de la columna vertebral. Al engordar existe más presión en la espalda, lo que se traduce en dolores musculares y contracturas, además de malas posturas y el desgaste de los discos articulares, porque al comprimir pueden interferir en la salida de los nervios, ocasionando hernias de disco.
Mantener un peso adecuado con controles periódicos es la mejor forma de evitar estos problemas, que se presentan a todas las edades.










