Estás cumpliendo tus actividades, pero de un momento a otro un dolor abdominal te interrumpe y asusta. No siempre se trata de una simple molestia estomacal que debes esperar a que pase; también podría estar relacionado con un problema en la vesícula, especialmente si eres mujer.
Para diferenciarlo de otras causas, hay que prestar atención a los detalles: el dolor suele localizarse en el lado derecho, debajo de la costilla, y aparece después de ingerir comidas grasosas o con altos niveles de azúcar y calorías.
Los principales problemas de la vesícula están asociados a los cálculos biliares y solo entre el 20 % y el 30 % de los pacientes presentan síntomas. “Una dieta alta en grasas saturadas y escasa en fibra, obesidad, entre otros factores, ocasiona que la bilis no pueda disolver el exceso de colesterol, formándose cristales y luego piedras en este órgano pequeño”, explica Yessica Jaramillo, gastroenteróloga del hospital Edgardo Rebagliati de EsSalud.
De no tratarse a tiempo, esta afección puede derivar en colecistitis aguda (inflamación o infección), pancreatitis biliar, colangitis o coledocolitiasis. Las personas con vida sedentaria o que toman poca agua también tienen mayor riesgo de formar estas piedras. El estrés, además, puede influir de manera indirecta.
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