
Más allá de una molestia localizada, las caries pueden convertirse en una puerta de entrada a problemas de salud más amplios. Lo que empieza como una pequeña lesión en el diente, muchas veces ignorada, puede desencadenar consecuencias que afectan a todo el organismo si no se trata a tiempo.
“El problema de las caries no es solo el daño dental, sino la infección que generan”, explica el odontólogo Eliberto Ruiz. Según detalla, cuando una caries avanza, las bacterias pueden llegar a tejidos más profundos e incluso ingresar al torrente sanguíneo.

Esto puede provocar complicaciones en personas con sistemas inmunológicos debilitados o enfermedades crónicas. “Las infecciones bucales pueden aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares, como infartos, y agravar enfermedades como la diabetes”, añade Ruiz.
El especialista también advierte riesgos en etapas vulnerables. “En mujeres embarazadas, una mala salud bucal se ha asociado a partos prematuros. En niños, el dolor por caries puede dificultar la alimentación, lo que incrementa el riesgo de anemia”, señala.
Ignorar una caries no es un descuido menor: es abrir la puerta a complicaciones que pueden afectar todo el cuerpo.










