Encontrar un zapato mordido, la basura regada o un cojín destrozado puede hacerte perder la paciencia. Sin embargo, gritarle o castigarlo no hará que tu perro entienda qué hizo mal.
El adiestrador canino Carlos Carrasco explica que la clave está en saber corregirlo en el momento y de la manera adecuada. ¿Cómo hacerlo? Sigue estos consejos.
1. INTERRUMPE CON CALMA. Di un ‘no’ firme o haz un sonido seco para frenar la conducta, manteniendo la tranquilidad.
2. ACTÚA EN EL MOMENTO. Regañarlo mucho después de la travesura no servirá, porque no relacionará la corrección con lo que hizo.
3. ENSÉÑALE UNA ALTERNATIVA. No basta con impedir una conducta. Si muerde un zapato, retíralo y dale un juguete permitido; si salta para saludarte, enséñale a sentarse y prémialo cuando lo haga.
4. DESCARTA EL CASTIGO FÍSICO. Por más molesto que estés, nunca le pegues, lo sacudas ni intentes someterlo. Carrasco recalca que una corrección no debe provocar miedo, dolor o intimidación.
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