
Basta con que suene el timbre para que algunos perros comiencen a ladrar, saltar, correr por la casa o incluso esconderse. Esta reacción no siempre significa alegría o emoción: también puede ser una señal de miedo, inseguridad o estrés. Identificar qué la provoca permitirá saber cómo ayudarlo.
La etóloga canina Marta Sarasúa, colaboradora de Experto Animal, explica que no todos los perros reaccionan igual. “Si está sobreexcitado y quiere interactuar, ladrará, saltará y moverá la cola rápidamente. Si tiene miedo, puede esconderse, meter la cola entre las patas o incluso mostrar conductas amenazantes para defenderse”.
Entre las causas están una socialización insuficiente durante la etapa de cachorro, experiencias negativas con desconocidos o una conducta territorial. También puede tratarse de sobreexcitación, es decir, el perro quiere acercarse y saludar, pero se emociona tanto que no logra controlar su comportamiento.
Para ayudarlo, practica en casa la llegada de visitas y prémialo cuando permanezca tranquilo. Cuando alguien llegue, evita castigarlo, gritarle o forzarlo a acercarse. Dale espacio y permite que se aproxime por iniciativa propia, cuando se sienta seguro.










