Aprender matemáticas puede dejar de ser un dolor de cabeza cuando tienes a un pequeño robot como compañero. Se llama Monty, mide apenas 15 centímetros, conversa, camina y, gracias a la inteligencia artificial, acompaña a niños desde los seis años a resolver ejercicios sin hacerles la tarea.
Detrás de esta innovación de la Universidad Continental están Daniel Ordoñez, de Ingeniería Mecatrónica, y Melitza Cabrera, Xiomara Córdova y Briggthe Malpartida, de Psicología.
“Monty no da respuestas, te guía para que tú mismo llegues a ellas”, explica Ordoñez, líder del proyecto.
Su nombre nace de la metodología Montessori, que promueve un aprendizaje activo y respeta el ritmo de cada niño. Además, habla español, inglés y quechua, y cuenta con materiales didácticos para aprender de forma práctica y entretenida.
El robot ya fue probado con escolares de Huancayo y Chanchamayo, y sus comentarios sirvieron para crear una segunda versión más pequeña, transportable, interactiva y económica.
Ahora el equipo busca replicarlo y llevarlo a más colegios, especialmente de zonas con menor acceso a la tecnología.
“Queremos cerrar brechas en la educación. Monty no busca reemplazar al docente, sino ser una herramienta”, señala Ordoñez, quien adelanta que ya trabajan para que este pequeño amigo tecnológico también enseñe comunicación y otros cursos.
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