Si al tocar al perro este reacciona con un ladrido, grito, llanto, gruñido o mordisco, lo más probable es que se deba a que esa zona le duele. Para comprobarlo, es necesario palpar otras partes de su cuerpo y observar su reacción. Foto: Istock
Si al tocar al perro este reacciona con un ladrido, grito, llanto, gruñido o mordisco, lo más probable es que se deba a que esa zona le duele. Para comprobarlo, es necesario palpar otras partes de su cuerpo y observar su reacción. Foto: Istock

Los perros no pueden decirnos dónde les duele, pero sí lo expresan a través de cambios físicos y de conducta. El problema es que algunas señales pueden confundirse con cansancio, mal humor o falta de apetito. Los especialistas del blog Experto Animal explican cuáles deben ponernos en alerta.

Mira también:
  1. JADEO EXAGERADO. Si jadea intensamente sin haber hecho ejercicio o sin que haga calor, podría estar sintiendo dolor o malestar.
  2. RESPIRACIÓN ACELERADA. Respirar más rápido de lo habitual mientras está en reposo es una señal que no debe pasar inadvertida.
  3. SUELE AISLARSE. Un perro adolorido puede esconderse, alejarse de la familia o perder el interés por jugar y pasear.
  4. ES AGRESIVO SIN RAZÓN APARENTE. Si de pronto gruñe, intenta morder o rechaza las caricias, podría estar protegiendo una zona que le duele.
  5. LAMIDOS EXCESIVOS. Lamer insistentemente una parte del cuerpo puede indicar que siente dolor, picazón o alguna molestia en esa zona.
  6. FALTA DE APETITO. Dejar comida en el plato o rechazarla, especialmente si antes comía con normalidad, merece atención.
  7. LLORIQUEOS Y GEMIDOS. Si aparecen con frecuencia al caminar, levantarse o cuando lo tocas, pueden ser una manifestación de dolor.
  8. ALTERACIÓN DEL SUEÑO. Dormir más, descansar menos o cambiar constantemente de posición durante la noche puede revelar que algo le incomoda.

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