‘Cuando la luz del sol se esté apagando / y te sientas cansada de vagar / piensa que yo por ti estaré esperando… hasta que tú decidas regresar’. Hay canciones que se resisten a envejecer. ‘La barca’, inmortalizada por Los Panchos, es una de ellas. Y hoy tres peruanos que no pasan de los 30 años han decidido subir a bordo para demostrar que el bolero todavía enamora, estremece y hace llorar. Son Los Cox.
Y como un buen bolero, su historia también empezó con un corazón roto. Sebastián Cox (30) manejaba su moto por Iquitos, golpeado por un viejo amor, cuando sonó ‘Sabor a mí’.
Sintió que se le erizaba la piel y pensó: ‘No hay nada más romántico que esto’. Quedó flechado. Durante años intentó formar un trío de boleros sin éxito y acabó refugiándose en las rancheras como mariachi.
Pero aquel sueño solo estaba esperando su momento. Tiempo después, sin plata para comprarle un regalo a su entonces enamorada, Sebastián hizo lo que mejor sabía: cantar. Reunió a sus hermanos y grabaron ‘Contigo’, de Los Panchos.
Su papá, orgulloso, lanzó el video a las redes y ocurrió la locura: en una hora tenía cien mil vistas en TikTok, luego llegó al medio millón. El bolero les acababa de abrir la puerta.
Así nació oficialmente Los Cox en junio pasado. Juan Diego (24), hermano de Sebastián y estudiante de Música, asumió la tercera voz, guitarra, requinto y la dirección musical; y para completar el trío convocó a Piero Romero (19), estudiante de Economía y amigo de la iglesia, quien se convirtió en la segunda voz y percusión.
“Yo soy como la ‘mamá’ del grupo, Juan Diego es el último romántico y Piero es la guagüita del bolero”, bromea Sebastián, primera voz y marketero del trío.
El bolero tampoco les llegó como herencia. Juan Diego lo descubrió escuchando los clásicos de Luis Miguel y quedó hipnotizado. Con Piero fue más extraño: creció entre The Beatles, Guns N’ Roses y música criolla, pero terminó rendido ante un género que le lleva varias décadas.
Un video con 9.5 millones de reproducciones en Instagram podría ser suficiente para medir su éxito, pero Los Cox tienen otro termómetro: las lágrimas.
Hasta ahora no hay serenata en la que alguien no haya llorado al escucharlos. “Ya se convirtió en nuestra cábala”, cuenta Piero.
Y si el que se emociona es un abuelito, mejor todavía; aunque ver a los jóvenes rendirse ante el bolero les confirma que su música también puede conquistar nuevos corazones.
“Este año se vienen varios proyectos y estamos muy emocionados por eso. Jamás imaginamos que personas famosas nos felicitaran o escribieran. Además, se viene un EP y más colaboraciones. Realmente estamos viviendo un sueño”, se emociona Sebastián. Y, de paso, Los Cox nos recuerdan algo importante: podrán cambiar las épocas y las tendencias, pero la buena música, como el querido bolero, jamás pasa de moda.
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