
Cuando una perrita entra en celo, su comportamiento cambia y también la forma en que debemos cuidarla. No se trata solo de evitar un embarazo no deseado, sino de proteger su bienestar físico y emocional, ya que los machos pueden volverse insistentes al detectar su olor.
Según especialistas del blog Experto Animal, el celo es un proceso natural del ciclo reproductivo y puede durar entre dos y tres semanas. Durante este tiempo recomiendan reforzar la supervisión y evitar el contacto con perros machos no castrados. También sugieren mantener paseos cortos, siempre con correa, en horarios y lugares tranquilos para reducir riesgos.
En casa la higiene es clave. El olor puede atraer a otros perros, incluso desde el exterior, por lo que se recomienda limpiar superficies donde la perrita descansa con soluciones suaves como agua con vinagre, que ayuda a neutralizar olores sin ser agresivo para el ambiente. Además, el uso de calzoncitos especiales para celo puede ser un gran aliado para evitar manchas y mantener la limpieza, siempre cambiándolos con frecuencia para prevenir irritaciones.
Mantener la calma en el entorno, evitar el estrés y ofrecerle un espacio seguro hará que esta etapa sea más llevadera. Con atención y cariño, el celo puede transitarse de forma tranquila y responsable.
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