
Llegan los 5 años y los niños comienzan a ilusionarse con la idea de que el hada de los dientes llegará a su habitación para dejarles un regalo a cambio de su pequeña pieza de leche. Todo un universo de fantasía se construye alrededor de este momento, y los padres deben estar a la altura para no romper la magia. La pediatra María Salinas explica cómo deben actuar.
Lo primero que los progenitores deben hacer es mantener la calma. Si se presenta un pequeño sangrado es normal. Para controlarlo se debe colocar una gasa o pañuelo limpio y presionar suavemente durante unos minutos.
Un diente está listo para caerse cuando el niño puede moverlo en casi todas las direcciones o cuando apenas está unido por una pequeña parte de la encía.
“Deben manipularlo con las manos limpias y, si aún está firme, evitar usar hilo, puertas u objetos bruscos para retirarlo; lo mejor es esperar”, aclara la experta.

Si la pieza está floja y se quiere ayudar al pequeño, se pueden ofrecer alimentos como manzana o pan para favorecer el movimiento natural del diente.
Es importante acudir al odontopediatra si el dolor es intenso, el sangrado no cede, hay inflamación, pus o fiebre, o si no hay señales de caída después de los 7 u 8 años.
MITO
María Salinas aclara que el agua con sal no controla el sangrado. Lo más recomendable es enjuagar la zona con agua tibia y presionar suavemente con una gasa.
DATITO
Generalmente, los dientes de leche empiezan a caerse entre los 5 y 7 años, y puede extenderse hasta los 12. Si se retrasa más de lo esperado, es recomendable acudir al odontólogo.










