Con el tiempo, estos perros suelen transformarse en mascotas profundamente leales. Solo necesitan seguridad, comprensión y una segunda oportunidad. Foto: Istock
Con el tiempo, estos perros suelen transformarse en mascotas profundamente leales. Solo necesitan seguridad, comprensión y una segunda oportunidad. Foto: Istock

Adoptar a un perrito de la calle es un acto de amor, pero también un proceso que exige paciencia, información y empatía. Detrás de su mirada temerosa o de conductas extrañas hay duras historias de supervivencia que no desaparecen de inmediato.

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El veterinario Carlos Justil explica que lo primero es respetar su ritmo de adaptación. “Muchos perros llegan con miedo, desconfianza o incluso conductas defensivas. Esto es normal. No debemos forzarlos a sociabilizar ni sobreexponerlos a estímulos”, señala.

Se estima que en el Perú existen más de 6 millones de perros y gatos en situación de abandono, con una mayor concentración en Lima. Foto: Istock
Se estima que en el Perú existen más de 6 millones de perros y gatos en situación de abandono, con una mayor concentración en Lima. Foto: Istock

Entre las conductas habituales en esta etapa están esconderse, comer con ansiedad o reaccionar con temor a ruidos o movimientos bruscos. También pueden mostrar desconfianza al contacto físico. “La paciencia es fundamental. El vínculo no nacerá de la noche a la mañana, es un proceso”, añade Justil.

En cuanto a los cuidados, es importante llevarlos al veterinario apenas llegan a casa para una revisión general, desparasitación y vacunas. También se debe evitar el castigo, ya que levantar la voz o corregirlos bruscamente solo aumenta el miedo y puede afectar su conducta a largo plazo.

Detrás de la agresividad o la hiperactividad suele haber estrés o experiencias previas difíciles. La mejor forma de criarlos es con refuerzos positivos y premios ante una buena conducta”, indica.

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