
Si tu perro está bajando de peso pese a comer lo mismo de siempre, no es una señal menor que debas ignorar. Esta pérdida, muchas veces gradual y silenciosa, puede ser el primer indicio de que algo no está funcionando correctamente en su organismo y requiere atención oportuna.
Entre las causas más comunes figuran los parásitos intestinales y los trastornos digestivos que dificultan la absorción de nutrientes. Sin embargo, también pueden haber detrás enfermedades como diabetes, alteraciones tiroideas, insuficiencia renal o patologías hepáticas, que modifican el metabolismo y generan un desgaste progresivo. Incluso problemas dentales pueden hacer que el animal coma menos de lo habitual sin que el tutor lo note.

“Aunque un aumento de actividad física puede influir (ya que quema más calorías), cuando un perro come igual y pierde peso, lo más frecuente es que exista una enfermedad que altera la absorción de nutrientes o eleva el gasto energético”, alerta el veterinario Carlos Becerra.
El especialista advierte que no se debe esperar a que aparezcan otros síntomas. “La pérdida de peso sostenida es un signo clínico relevante que obliga a realizar exámenes como análisis de sangre, heces y una evaluación metabólica completa para identificar la causa”, afirma.
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