La adolescencia es un periodo de aprendizaje que se prolonga en el tiempo para la adquisición de los cada vez más complejos conocimientos y estrategias para afrontar la edad adulta. Es una etapa donde se producen intensos cambios físicos y psicosociales que comienza con la aparición de los primeros signos de la pubertad y termina cuando cesa el crecimiento. En esta nota te contaremos de cuáles son esos cambios:
También puedes leer: Crianza: ¿No te agrada el enamorado de tu hija adolescente? Entérate qué hacer.
La Organización Mundial de la Salud define la adolescencia como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y los 19 años. Esta fase de crecimiento y desarrollo viene condicionada por diversos procesos biológicos.
Es una de las etapas de transición más importantes en la vida del ser humano, que se caracteriza por un ritmo acelerado de crecimiento y de cambios.
En la adolescencia los hitos del desarrollo psicosocial incluyen: la consecución de la independencia de los padres, la relación con sus pares, el incremento de la importancia de la imagen corporal y el desarrollo de la propia identidad como individuo.
En la adolescencia, el cuerpo experimenta importantes cambios que dan lugar a rasgos de la adultez, que son física y mental. Se pueden distinguir diferentes etapas, que van marcando el ritmo de su proceso de desarrollo. Estos cambios son totalmente normales en esta etapa y forman parte del crecimiento humano.
Aquí se producen grandes progresos en la capacidad para pensar en términos de abstracción. Por eso, el adolescente es capaz de reflexionar sobre situaciones hipotéticas o sobre operaciones lógicas y matemáticas. Del mismo modo, se procura encajar en los roles de género.
Aunque la adolescencia es sinónimo de crecimiento excepcional y gran potencial, constituye también una etapa de riesgos considerables, durante la cual el contexto social puede tener una influencia determinante.
El adolescente tiende a valorar la opinión que los demás tienen de él. Se considera que la imagen y la estética es un componente primordial de la propia identidad del joven.
Los principales cambios de tipo hormonal se dan en la adolescencia temprana, entre los 11 y los 15 años, cambios que son muy drásticos, pues el cuerpo es muy distinto al que se tenia en la preadolescencia.
Esta es la tercera y última etapa es la adolescencia tardía y se da entre los 15 y 19 años de edad. Aquí se termina de desarrollarse la conciencia social. Empieza a dedicarle mucho tiempo a pensar y a los procesos que no están limitados a la experiencia empírica.
Se deja de lado del egocentrismo, que definía a la infancia y el resto de la etapa de la adolescencia, aunque no desaparece del todo. Esto hace más probable que los jóvenes se interesen por la política y la problemática social en general. Sus objetivos existenciales pasan a estar más relacionados a la trascendencia.
La importancia de la apariencia personal suele descender. En algunos casos la estética sigue siendo importante y puede desarrollar problemas como son la anorexia y la bulimia y para ello hay que estar siempre observándolos para apoyarlos en el preciso momento.
Contenido GEC