Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por una cachemita frita encebollada, arrocito graneado y ají molido. Para tomar pidió una jarrita de chicha morada. “María, el caso de la conocida influencer Raiza Martínez Ccopa, ‘La chocolatita’, asesinada en una mansión de La Molina, da mucha tristeza.
Ella acudió invitada por el hijo de la dueña de casa y terminó estrangulada. El sospechoso, Óscar Raúl Arias Muñoz, afirma haber consumido cocaína y que en ese estado la mató. Es un claro ejemplo de lo que puede hacer el consumo de drogas. No solo es un peligro para la sociedad, sino que rebaja la existencia de los consumidores y los convierte en guiñapos humanos.
Las estadísticas en el Perú son escalofriantes: el 5.4 % de escolares (104 mil) ha consumido drogas ilegales alguna vez. Y medio millón de personas tiene dependencia o consumo problemático de drogas ilegales, mientras que un 9.4% es alcohólico, según el Ministerio de Salud. La droga más popular es la marihuana, seguida de los opioides, anfetaminas, cocaína y éxtasis.
Óscar Arias no era un angelito. Su propia madre lo había denunciado por agresión. Imagínense el infierno que vivía ella en esa casa. Las adicciones afectan por igual a ricos y pobres.
Arias tenía toda la plata del mundo, vivía en una mansión de 2 mil metros cuadrados en la exclusiva La Planicie. Y no le bastó. Por eso, los padres deben estar atentos a las señales de los hijos. Ver su cambio de comportamiento, saber de sus amistades, cómo van en los estudios, su higiene personal, su dejadez. Como en las enfermedades, saber detectar una adicción a tiempo es importante. Luego es difícil.
Todas las drogas son perjudiciales. Hay gente que cree que la marihuana es inofensiva. Mentira. Es la puerta hacia drogas más duras. Papás, acérquense a sus hijos. No los dejen. Empodérenlos. Denles la capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo. A que digan ‘no’ cuando lo deseen. Y que tengan personalidad. Que hagan deporte y se alejen de las malas amistades. Aún están a tiempo”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.
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