
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un pepián de choclo con pollito al orégano y salsa criolla. Para tomar pidió una jarrita de jugo de piña. “María, el Parlamento de Francia aprobó una ley que prohíbe las redes sociales para menores de 15 años, a fin de proteger su mente y evitar que caigan en mafias de pedofilia y drogas. De inmediato, el presidente Emmanuel Macron afirmó que promulgaría la norma sin demora.
La prohibición se implementaría en dos etapas: a partir del 1 de septiembre, cuando los alumnos regresen de las vacaciones, los menores de 15 años no podrán crear nuevas cuentas. A partir de enero de 2027 las cuentas ya existentes serán anuladas.
“Las emociones de nuestros niños y adolescentes no están en venta ni para ser manipuladas, ni por plataformas estadounidenses ni por algoritmos chinos”, dijo el mandatario.
Durante los últimos años, los padres hemos visto impasibles cómo las redes sociales han ido moldeando la mente de los niños y adolescentes con su alto contenido nocivo. Se ha sexualizado a los menores, son objeto de bullying y han creado una idea falsa del mundo, donde el dinero, la fama, las posesiones y la diversión están por encima de la moral, las buenas costumbres y la honestidad.
Internet, al cual se puede acceder desde cualquier parte, a toda hora y en el dispositivo que se desee, les ha quitado a los padres el poder de educar y formar a los hijos. Estos reciben más información de redes sociales que del colegio y el hogar. Por ello, en los últimos años han ido apareciendo ídolos de barro, muchachitos sin profesión ni estudios, que de la noche a la mañana, por hacer tonterías como comerse diez sánguches en un minuto o saltar de un puente al río, ya son famosos y tienen millones de ‘seguidores’.
Otros piden plata o ‘yapes’ y muchas mujeres recurren al OnlyFans, plataforma donde se desnudan o tienen relaciones sexuales previo pago de los mañosos. Por eso, también el Perú debe prohibir estas comunidades virtuales. Por supuesto que algunos le dan un buen uso, como el informativo, pero la mayoría no”. Me voy, cuídense.








