COLUMNA ‘FÍSICA Y MENTALMENTE SALUDABLE’. Mucha gente cree que un infarto llega de la noche a la mañana por mala suerte. La verdad es que el corazón avisa, pero hay que saber escucharlo. Si usted ya pasó la base cuatro, la prueba de esfuerzo hecha por un cardiólogo es el mejor “escáner” preventivo.
Este examen en una caminadora no es para ver cuánta fuerza tiene en las piernas, sino para sacarle información valiosa a su motor y frenar problemas cardíacos antes de que aparezcan.
Primero, evalúa el comportamiento de su presión arterial. Hay personas que tienen presión completamente normal estando sentadas, pero al mínimo esfuerzo físico se les dispara a niveles peligrosos.
Detectar esta reacción a tiempo ayuda a prevenir complicaciones graves como derrames cerebrales o crisis hipertensivas en el futuro.
Segundo, esta prueba saca a la luz arritmias ocultas, esos latidos descontrolados que solo aparecen cuando el cuerpo es exigido al límite y que pasan desapercibidos en un chequeo común.
Con toda esta información, el cardiólogo puede ajustar su estilo de vida, recomendarle la dieta adecuada o decirle qué tipo de ejercicios puede hacer de manera segura.
No espere a sentir un dolor en el pecho para recién reaccionar. ¡Vaya a su cardiólogo, hágase la prueba y asegure su futuro!
Puedes contactar al cirujano Jean-Paul Osores Bianche a través de los siguientes medios:
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