
El jardín del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, en Pueblo Libre, se convirtió este domingo en una pasarela canina. Cerca de 250 ejemplares de la raza perro peruano sin pelo desfilaron vestidos con trajes típicos de la costa, sierra y selva para celebrar los 25 años de su declaración como Patrimonio Cultural de la Nación.
Con sus trajes de fiesta, los también conocidos como viringo o perro calato se adueñaron de la pasarela y arrancaron sonrisas y aplausos a su paso en el festival cultural familiar ‘El patrimonio que late’.
Mientras unos posaban para las cámaras, otros disfrutaban de los mimos de sus dueños y de la atención de los niños, que no podían resistirse a tanta ternura.

‘CHIQUITO BAILARÍN’
Uno de los más aplaudidos fue Tunche, el perro bailarín, que se lució al ritmo del ‘Shipibo enamorado’. Su dueño, Max, llegó con su esposa y sus padres, y contó que su engreído no solo disfruta de la música de la selva, sino que también se anima con sus huaynitos y cumbias.

La celebración igualmente tuvo su cumpleaños feliz. Al mediodía, después del desfile, las voces de los asistentes se unieron para cantarles a los homenajeados.
Y, como en toda fiesta que se respeta, hubo torta: Leslie Calero, creadora del emprendimiento Lucienzo, preparó una especial para los engreídos de cuatro patas, hecha con pollo sancochado, zanahoria y avena.

Entre los asistentes estuvo Killay, una perrita de seis años que tiene muy engreída a su dueña, Romina Grau. “Mis hijos se ponen celosos de Killay; a veces me dicen: ‘Ella no es tu hija, nosotros sí’. Pero saben que es mi bebita”, contó entre risas.
También llegaron Palermo y Macarena, conocidos en Instagram, y Sienna y Cirio, que acompañan a Karen Sánchez desde que llegó al Perú desde su natal Venezuela. “Me cambiaron la vida, son mi mejor compañía”, dijo la joven.

CAN ANCESTRAL
Más allá de los disfraces y las fotografías, el encuentro recordó el valor histórico de esta raza, representada en cerámicas de las culturas Mochica, Chimú y Wari, como bien dice la arqueóloga del museo, Lida Casas, quien aprovechaba cada momentito para compartir con las familias y hablar un poco de nuestro ‘calatito’, cuyo origen se remonta al año 300 a.C.

“No es una simple mascota, es un perro ancestral que debe unirnos como peruanos porque es parte de nuestra historia. Fue compañero de los antiguos peruanos y cumplió un papel clave en la cultura y religión”, destacó.
En esa misma línea, la profesora Claudia Gálvez, presidenta de la Asociación de Amigos de los Perros Sin Pelo en el Perú, expresó su emoción por estos 25 años de reconocimiento y por el trabajo de mantener viva la historia de esta raza. Además, invitó a más personas a abrirles las puertas de sus hogares y darles una oportunidad.

TALLERES
El festival ofreció, asimismo, talleres de origami inspirados en estos perritos y exhibiciones arqueológicas. Culminó con un show folclórico del elenco de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.











