La mejor forma de cuidar tu hígado es priorizando el consumo de alimentos naturales, evitando los ultraprocesados y aumentando la actividad física. Foto: Istock.
La mejor forma de cuidar tu hígado es priorizando el consumo de alimentos naturales, evitando los ultraprocesados y aumentando la actividad física. Foto: Istock.

COLUMNA ‘FÍSICA Y MENTALMENTE SALUDABLES’. El hígado es considerado el “segundo cerebro” del cuerpo debido a su autonomía funcional y su profunda conexión bidireccional con el sistema nervioso central.

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Este órgano no solo ejecuta más de 500 funciones vitales, como la filtración de toxinas y la regulación metabólica, sino que posee su propio “reloj biológico” periférico que se comunica constantemente con el cerebro para dictar los ritmos circadianos del metabolismo y controlar los niveles de energía corporal.

La mejor forma de cuidar tu hígado es priorizando el consumo de alimentos naturales, evitando los ultraprocesados y aumentando la actividad física. Foto: Istock.
La mejor forma de cuidar tu hígado es priorizando el consumo de alimentos naturales, evitando los ultraprocesados y aumentando la actividad física. Foto: Istock.

Sin embargo, ciertos hábitos cotidianos pueden inflamar este órgano y acelerar su envejecimiento celular de forma drástica:

  • Alimentos perjudiciales: Los productos ultraprocesados ricos en azúcares refinados (especialmente la fructosa industrial) y las grasas trans saturan las células hepáticas, lo que desencadena una acumulación de grasa (hígado graso no alcohólico) y estrés oxidativo.
  • Bebidas nocivas: El alcohol es el principal enemigo del hígado; su metabolización genera acetaldehído, una sustancia altamente tóxica que destruye los hepatocitos. Asimismo, los refrescos azucarados provocan picos drásticos de insulina que aceleran el daño celular.
  • Medicamentos de riesgo: El abuso de fármacos hepatotóxicos, especialmente el paracetamol (acetaminofén) en dosis elevadas o combinado con alcohol, y el uso crónico de algunos antiinflamatorios (AINE), saturan las vías de desintoxicación, provocando inflamación aguda o crónica.

El balance es la clave, en donde un buen consumo de agua y alimentos no procesados nos ayudarán a cuidar nuestra salud hepática, además de no abusar de medicinas que muchas veces nos automedicamos.

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