Cuando una mujer decide regresar con una expareja que le fue infiel, muchas personas suelen preguntarse si lo hace por falta de amor propio o por miedo a la soledad. Sin embargo, la respuesta suele ser mucho más compleja y está relacionada con factores emocionales, familiares y personales.
La psicóloga Juliana Sequera explica que algunas mujeres regresan porque todavía existe amor, porque comparten hijos, proyectos de vida o una historia significativa que les cuesta dejar atrás. Otras lo hacen porque creen sinceramente que la otra persona ha cambiado y merece una nueva oportunidad.
“También puede influir el deseo de recuperar un sueño que quedó inconcluso o la esperanza de construir una relación diferente a la que tuvieron en el pasado”, señala la especialista.
Contrario a lo que muchas personas piensan, volver con un ex infiel no necesariamente significa tener baja autoestima.
Según Sequera, en algunos casos se trata de personas que creen en el perdón y en la capacidad de transformación de los seres humanos.
No obstante, también pueden existir factores como miedo a la soledad, dependencia emocional, necesidad de validación o dificultad para cerrar ciclos.
La especialista advierte que uno de los errores más frecuentes es regresar basándose únicamente en la esperanza de que la otra persona cambie.
“El verdadero cambio no se demuestra con promesas, sino con conductas sostenidas en el tiempo, responsabilidad afectiva, transparencia y coherencia entre lo que se dice y lo que se hace”, afirma.
Pero incluso cuando existe una reconciliación, el camino no suele ser sencillo. La principal dificultad es reconstruir la confianza.
Es común que aparezcan celos, ansiedad, necesidad de comprobar información, miedo a una nueva traición o conflictos relacionados con heridas del pasado.
Por ello, antes de retomar una relación, Sequera recomienda preguntarse si la decisión nace del deseo genuino de construir algo nuevo o del temor a perder a la otra persona.
“El perdón puede ser una decisión saludable, pero la confianza necesita tiempo, consistencia y cambios reales para reconstruirse. Una relación sana no debería exigir que una persona renuncie a su dignidad, tranquilidad o bienestar emocional para sostenerla”, concluye.
DATITO
El amor puede dar segundas oportunidades, pero la confianza solo renace cuando hay una transformación auténtica. No es creer ciegamente en el cambio, sino de reconocerlo en los hechos.
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