Siempre te animan a enamorarte y encontrar a tu media naranja, pero conforme avanza tu edad y ya eres un adulto mayor, los ánimos se disipan y el discurso cambia: ‘Ya no estás para eso’, se repite.
La psicóloga Katherine Barahona, directora de CFP Salud Mental, desmiente esta idea y recalca que todos tienen la capacidad para amar, incluso cuando ya eres maduro.
“El amor sigue siendo el mismo, solo varía la manera de cómo se elige y se construye la relación. Cuando somos más jóvenes, la atracción física puede tener un peso importante; con la madurez, la experiencia los lleva a valorar aspectos como el entendimiento, la compatibilidad, el apoyo mutuo, la tranquilidad y los intereses compartidos”, detalla.
Volver a apostar por el amor impacta positivamente en el lado emocional y psicológico. Los vínculos afectivos satisfactorios hacen que los adultos mayores se sientan motivados y activos, lo que se traduce en vivir mejor.
“El cerebro envejece, pero las sensaciones no. Si un jovencito siente mariposas en el estómago, los abuelitos también”, subraya Barahona.
Con lo aprendido, a esas alturas, las personas tienen mayor autoconocimiento, habilidades de comunicación, resolución de conflictos y valoración por el tiempo.
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