Ante un sismo, lo primero que queremos es proteger a nuestra familia. Y nuestras mascotas también forman parte de ella. Por eso, la mejor forma de cuidarlas empieza antes de una emergencia.
Ten lista una mochila con agua, alimento, medicamentos, una correa o transportador. Que lleven una placa de identificación con datos actualizados por si se pierden.
Durante el movimiento, mantén la calma y evita que salga corriendo por el miedo. Si puedes, llévala contigo a una zona segura y háblale con tranquilidad. Recuerda que percibe tu estado emocional y puede asustarse aún más si entramos en pánico.
Cuando todo pase, revísala. Algunas heridas no son evidentes y el estrés puede hacer que intente escapar o actúe de forma diferente.
Si deben evacuar, nunca la sueltes. Estar preparados no solo protege su vida, también permite actuar con mayor seguridad cuando cada segundo cuenta.
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