
La salud mental no solo está orientada a mejorar aspectos emocionales; hoy los profesionales de la salud usamos también una herramienta que ha resultado un buen apoyo a la hora de tratarla.
Controlar la mente también implica controlar el cuerpo y, si los dos se juntan, tendremos resultados favorables. Para la ansiedad, el yoga ayuda a controlar la respiración y manejar las emociones. Para la depresión es bueno el boxeo, pues el movimiento eleva las endorfinas y mejora el ánimo.

El pilates alivia los ataques de pánico, ya que mejora el control de los impulsos y la concentración. En problemas de sueño, correr o trotar activan la circulación sanguínea, mejorando la relajación.
La falta de habilidades sociales y de comunicación se ayudan con deportes colectivos como fútbol o vóley. Quienes no pueden estar solos, la natación ayuda a desarrollar atención en uno mismo.
Un buen diagnóstico clínico no solo se enfoca en tratamientos adecuados, sino en tener actividades corporales que faciliten un bienestar integral.










