
Hay perros que siguen jugando, moviendo la cola y pidiendo salir a pasear, aunque algo no esté bien. Por eso, muchos dueños se confían cuando aparece una tos seca y repetitiva, sobre todo después de caminar por parques.
Pero ojo, porque podría tratarse de la famosa tos de las perreras. Esta enfermedad respiratoria, conocida como traqueobronquitis infecciosa canina, es muy contagiosa y afecta la tráquea y los bronquios.

La tos suele sonar fuerte, como si el perro se estuviera atorando, y muchas veces termina en arcadas. Con el clima húmedo y el contacto entre perros, los casos aumentan muchísimo.
Aunque muchos se recuperan, en cachorros, perros mayores o con defensas bajas puede complicarse. Por eso, no hay que esperar demasiado ni automedicarlos.
La buena noticia es que existe prevención y tratamiento. Detectarlo a tiempo puede hacer toda la diferencia.










