Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por unos tallarines rojos jugosos con pollo y papita a la huancaína. Para tomar pidió una jarrita de agua de cebada. “María, son terribles las imágenes de la reserva de Tambopata, uno de los pulmones de nuestro país, depredada de forma impune por mineros ilegales con la complicidad de este Congreso. Solo espero que el nuevo gobierno de Keiko Fujimori actúe en forma radical contra esta epidemia que vive el país.
Por ahora es necesario difundir la importancia de cuidar el medio ambiente, fomentar un cambio positivo hacia la ecología mundial y proteger el planeta para las futuras generaciones. Como por ejemplo no contaminar los ríos y mares, que son vida para los humanos.
El mundo ha llegado a tener una población de más de 10 mil millones de habitantes, una barbaridad. Para poder alimentar, vestir y dar vivienda a esa cantidad de gente se necesitan más recursos y el mundo se basa en el consumismo extremo. Los objetos prácticamente están hechos para usar y botar. Un televisor que hace décadas duraba varias generaciones en una familia, ahora ya es obsoleto a los dos años y hay que cambiarlo. Igual ocurre con las computadoras y celulares.
Te dejo algunos consejos:
Gary tiene razón. Con estas sencillas acciones cuidaremos mejor al planeta. Me voy, cuídense.
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