
El Chato Matta llegó al restaurante por un espectacular cebiche de mero y su seco de res con frijoles y ajicito molido. Para calmar la sed pidió una jarrita con agua de maracuyá. “María, recibí el llamado del gran Pancholón. ‘Chatito- me dijo gritando-, ya estoy alistando mis maletas porque sí o sí estaré en el Mundial 2026 en Estados Unidos.
Tú sabes que tengo varias Copas Américas y estuve en el Mundial de Rusia 2018 donde hice el amor un mes seguido con mi linda rusita Irina, quien no me dejaba regresar al Perú porque se volvió loca con mi famoso ‘salto del chanchito’ y la canción ’Te vas a saciar de mí’ del ‘Canario’.
He pasado de todo y lo reconozco. Recuerdo que para dejar bien a los varones me tomé un pastillita de 100 y casi no la cuento. Tuve taquicardia y no pude terminar mi faena. La otra semana te cuento más historias.
Siempre me pasan cosas locas cuando viajo a la Copa América o eventos deportivos. En ese tiempo yo ganaba miles de dólares en la radio y todas las noches liquidaba en diferentes canchas. Cerraba locales y hacía fiestas romanas con los abogados del Callao. En esos tiempos estaba ganador y la fama y los dólares me marearon. Andaba con un collar de oro de 24 kilates en el cuello.

En Paraguay, después de dos noches de sexo desenfrenado con un mujerón del carnaval, me ‘pepearon’ y me dejaron calato. Era una joya de miles de dólares. Fui a la Policía, pero los corruptos me botaron: ‘¡Peruano huevón, ándate rápido a tu país, tú tienes la culpa por meterte con mujerzuelas!’. Me fui en el primer avión.
Ahora me siento cansado. Las amanecidas me están pasando la factura. Sufro de la próstata, el médico me ha dicho que termine rápido por el bien de mi salud y que no tome Viagra porque puede darme un infarto. Pero lo que más me duele es haber perdido a una gran mujer como mi señora, porque en la calle solo conozco loquitas que no son fieles a nadie. Jamás encontraré a una mujer como ella.
Reconozco que estoy enfermo de sexo, cuando estoy con una chica no quiero ni voltearme, porque pienso que me van a partir, no puedo controlarme y miro a las mujeres de mis amigos, les saco la lengüita, me pongo virolo y solo repito ‘vas a ser mía, vas a ser mía’”.
Pucha, ese señor Pancholón está mal de la cabeza. Su castigo es que se va a quedar viejo, solo y enfermo. Me voy, cuídense.
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