La Marina de Guerra de México capturó el lunes al narcotraficante Audias Flores Silva, ‘El Jardinero’.
La Marina de Guerra de México capturó el lunes al narcotraficante Audias Flores Silva, ‘El Jardinero’.

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un seco de cabrito con frejoles y su salsa criolla. Para tomar pidió una jarrita de limonada. “María, la Marina de Guerra de México capturó el lunes al narcotraficante Audias Flores Silva, ‘El Jardinero’, sucesor de Nemesio ‘El Mencho’ Oseguera en el Cartel de Jalisco Nueva Generación.

El sujeto estaba protegido por 30 vehículos y 60 hombres armados, y era responsable del envío de toneladas de metanfetamina a Estados Unidos. Precisamente ese país ofrecía una recompensa de 5 millones por la captura del delincuente. ‘El Jardinero’ había asumido la jefatura de la mafia de las drogas tras la muerte de ‘El Mencho’ en un violento operativo en Jalisco. Para que tengan una idea del poder de fuego de los narcos en México, la Marina mexicana desplegó cuatro helicópteros y 500 efectivos.

Según se ha podido ver en reportajes, cárteles como el de Sinaloa tienen verdaderas tropas (integradas por exmiembros del Ejército), carros blindados y artillados, lanzamisiles y ametralladoras con miras telescópicas. Es como si pequeños ejércitos funcionaran dentro de un mismo país, sobre todo en zonas ‘liberadas’ donde no entra el Estado. El Perú tiene que mirarse en ese espejo si no quiere caer en una situación así.

Si dejamos avanzar al crimen organizado, pronto ‘Los Pulpos’, ‘Los Injertos’, el ‘Tren de Aragua’ y otras organizaciones tendrán el mismo poder de fuego o incluso superior que la Policía Nacional. Ojalá que el próximo gobierno (del actual no esperamos nada) ataque este problema con toda la fuerza del Estado, sin hacerle caso a esos que claman por los ‘derechos humanos’ de los delincuentes, poniéndolos al mismo nivel que a los honrados ciudadanos que son víctimas de extorsionadores, secuestradores, asaltantes y asesinos. Nada de ‘besos y no balazos’.

Eso no sirve. Al delincuente hay que eliminarlo o sepultarlo de por vida en una cárcel, sin posibilidad de visita alguna. No hacerlo es prolongar esta situación de inseguridad y zozobra que sufre todo el país, pero sobre todo los más pobres”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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