Visitar Machu Picchu costará más y habrá que ver si con ello mejora el mantenimiento de la ciudadela.
Visitar Machu Picchu costará más y habrá que ver si con ello mejora el mantenimiento de la ciudadela.

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un tallarín con pollo y papa a la huancaína. Para tomar pidió una jarrita de manzanilla tibia.

María, Machu Picchu sigue siendo la ‘joya de la corona’ de las atracciones turísticas en el Perú. Hace poco estuvo conociendo la ciudadela el famoso cantante Alejandro Sanz, acompañado de su pareja, la actriz peruana Stephanie Cayo.

Antes del intérprete han estado en las ruinas incaicas del Cusco estrellas de la talla de Leonardo DiCaprio, Jim Carrey, Cameron Díaz, Katy Perry, Mick Jagger, Bono Vox o Harry Styles. Todos quedaron maravillados por la imponencia de la arquitectura del Tahuantinsuyo. María, por mi labor de periodista he estado en muchos lugares del mundo.

Por ejemplo, conocí las pirámides de Chichen Itzá, en México, o Teotihuacán. Sin embargo, ninguna de esas llega a la magnificencia de la llaqta incaica. Simplemente es hermosa. Sin embargo, en los últimos años las ruinas han sido mal manejadas.

Se ha maltratado a los turistas extranjeros y nacionales, no solo con bloqueo de carreteras y las vías del tren cada vez que hay huelgas, sino que la expedición de las entradas a la ciudadela era un infierno. Se necesita allí una gerencia de nivel. No podemos dispararnos a los pies y matar a la gallina de los huevos de oro.

El otro día hablaba de que Chile, que no tiene lo que nosotros, recibe igual o mayor cantidad de visitantes que el Perú. Y ni qué hablar de México. Al país de los charros llegan todos los años ¡47 millones de extranjeros! El turismo es la industria sin chimeneas.

Gracias a esta actividad se benefician líneas aéreas, buses, taxis, hoteles, restaurantes, artesanos, textileros, guías turísticos, locales de diversión y mucho más. No solo generan trabajo, también dejan cientos de millones de dólares. Por eso debemos cuidar a los turistas y agradecerles que vengan acá y no se vayan a Brasil, Chile, México o Argentina.

Hace poco estuve en Río de Janeiro y pude conocer el Pan de Azúcar, Copacabana y el Cristo Redentor. Cero problemas, todo bien y de manera ordenada. ¿Por qué no podemos hacer eso?”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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