
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un adobo de chanchito con arroz y papas doradas. Para tomar pidió una jarrita de hierbaluisa. “María, el Perú está perdiendo la guerra contra la criminalidad organizada, no solo por la inacción de los sucesivos gobiernos (¡ocho presidentes en diez años!) sino porque el Ministerio Público y el Poder Judicial no asumen su función de proteger a la sociedad. Lo último ha sido la liberación hace tres días del peligroso sicario alias ‘Dominick’, un menor de 17 años implicado en el millonario robo de oro en la Costa Verde. Pese a que el adolescente fue detenido en poder de armas de corto y largo alcance, así como dinero, chalecos policiales, placas clonadas y lingotes del metal precioso, un juez decidió liberarlo. Incluso ‘Dominick’, de la banda de ‘Los Injertos del Callao’, había reconocido ser el propietario del armamento, lo que lo colocaba como una pieza clave dentro de su organizacion criminal.
El magistrado se lavó las manos diciendo que la Fiscalía no había hecho el pedido de prisión preventiva y por eso le abrió las rejas. Eso es una burla a todos los peruanos y al trabajo esforzado y arriesgado de la Policía, más aún porque ese sujeto es un irrecuperable y un peligro para la sociedad. Ojalá el Poder Judicial recapacite y ordene la captura de ‘Dominick. Si no, ¿qué mensaje le damos a los policías? ¿Que su trabajo no vale? ¿Que arriesgan sus vidas sin razón? Es más, la sensación de la sociedad es que el hampa hace lo que le da la gana, que es impune.
Por eso todos los días asesinan a choferes del transporte público, pequeños empresarios y hasta pasajeros de bus. No hay bodega, farmacia, restaurante o negocio de emprendedores que no sea extorsionado por mafias peruanas o venezolanas. Urge cambiar esto.
De José María Balcázar, ese holograma de presidente que tenemos en Palacio de Gobierno, no podemos esperar nada. Soñamos con que el próximo mandatario, elegido en segunda vuelta, tenga la decision, la autoridad y la fuerza para ganar la guerra contra el hampa”. Bien dicho por Gary. Me voy, cuídense.








