La Seño María

La tóxica amenaza a Pancholón

“No puedo con mi genio y también sufro y lloro como el gran Héctor Lavoe en la soledad de mi cuarto. La vida de un mujeriego no es fácil”, afirma Pancholón

El Chato Matta llegó al restaurante por un estofado de osobuco con arroz blanco graneadito, ají molido, y para la buena digestión una jarrita con anís tibiecito. “María, mi hermano Pancholón me mandó un audio de ‘wasap’. ‘Chatito, te espero en el sauna privado. El chinito Richard y Nilson van a poner hierba fresca. Solo cuídate de los envidiosos y malaleche’.

Llegué volando para relajarme un rato y el gordito estaba calato, sudando a chorros en la cámara de vapor. Estaba movido de tanto ron y cantaba una salsita en la voz de la chalaca Amy: ‘No te contaron mal, no te voy a negar/ Sí nos besamos, nos entregamos/ Pero hasta ahí nomás/ Fueron unos cuantos besos, dos o tres caricias/ Me ganó el deseo de que era mía/ Hubo coqueteo y pues yo qué hacía/ No te contaron mal, sí estuve con alguien mássssss…’.

‘Chatito, tú sabes que empecé el 2026 haciendo el amor con la grandota en La Posada y desde que me ampayó la tóxica estoy escondido. Vivo estresado. Tengo miedo de que me haga daño porque es enferma de los celos. La verdad es que nunca podré ser fiel a nadie. No puedo con mi genio y también sufro y lloro como el gran Héctor Lavoe en la soledad de mi cuarto. La vida de un mujeriego no es fácil”.

“En mi camino se cruzan locas, fuleras, centradoras y también envidiosos, drogos, hinchas, sonsos, puñaleros y maleteros. Soy barrio y puedo lidiar con todos, pero me paltean las locas porque son capaces de todo.

A la tóxica yo le pinté la cancha clarita. ‘Tú me gustas un montón, estoy agradecido porque me atendiste cuando estuve enfermo y casi me voy pa’ La Habana, dame que te doy, pero yo soy callejero y nunca voy a cambiar’.

Siempre fui así, desde que estaba casado. No soy como esos sanazos que le mienten a la trampa ‘con mi esposa dormimos en camas separadas’ o ‘no pasa nada con esa bruja’. La tóxica me conoció así y me aceptó. Pero otra vez empezó a acosarme. Y a espiarme. Me seguía y hasta me descubrió entrando a La Posada con la grandota.

Chato, hace unos días decidí hacerle el amor por última vez. Cuando terminamos le dije : ‘Mami, ya cayó Maduro, pasamos lindos momentos, pero ya no corre. Eres una chica bonita, búscate un joven de tu edad’.

‘¡Te jodiste -me gritó-, soy una hija de su mamá, te vas a acordar de mí, voy a hacerte un escándalo con tus amigos abogados del Callao y en el Lawn Tennis!’. Me vestí y salí embalado.

Llamé a un causa para que me preste su casa de playa y esconderme unos días. Chato, la próxima semana te sigo contando, ahora ¡salud por ellas aunque mal paguen!’”. Ese señor Pancholón es un tremendo sinvergüenza. Es un viejo cochino que solo piensa en sexo. Me voy, cuídense.

MÁS INFORMACIÓN:

Tags Relacionados:

Contenido Sugerido

Contenido GEC

Te puede interesar:

Pancholón sufre por chamita

El fin de año de Pancholón

Cholo atrasó a Pancholón

Más en La Seño María

La tóxica amenaza a Pancholón

El Perú y sus maravillas

El hampa avanza y Jerí decepciona

Cuidado con más migración ilegal

Hagan más penales como Challapalca

Maduro y el doble rasero de la izquierda (II)