De Uzbekistán solo sabemos que está en la Copa Mundial de Fútbol, pero ¿qué más conocemos de este lejano país? Resulta que es una nación muy rica en recursos naturales, historia y cultura.
Situado en Asia Central, Uzbekistán limita al norte y al noreste con Kazajistán, al suroeste con Turkmenistán, al sur con Afganistán, al sureste con Tayikistán y al noreste con Kirguistán.
Uzbekistán no tiene salida al mar ni acceso a océanos. Es uno de los dos únicos países del mundo doblemente sin litoral, lo que significa que para llegar a la costa desde su territorio es necesario cruzar al menos dos países vecinos.
Posee un paisaje muy variado. Aunque dos tercios de su superficie están cubiertos de desiertos y áridas estepas, hay también áreas fértiles, torrentosos ríos y nevados picos montañosos.
Con una superficie de más de 448 mil kilómetros cuadrados, es uno de los países más grandes de Asia Central. Su población supera los 36 millones de habitantes, la mayoría concentrados en el este, donde la tierra es más fértil.
Taskent es la capital, una metrópoli de más de tres millones de habitantes y un verdadero cruce de épocas. Aquí el complejo religioso más importante y monumental es el Hazrati Imam, que guarda uno de los coranes más antiguos del mundo, escrito en el siglo VII.
Uzbekistán es conocido históricamente por ser un punto clave en la Ruta de la Seda, gracias a sus impresionantes ciudades antiguas y su rica herencia cultural y arquitectónica islámica.
La Ruta de la Seda es una antigua ruta de caravanas que unía China con Asia Central, el Medio Oriente y Europa. En este camino se pueden encontrar antiguas ciudades islámicas que alguna vez fueron importantes centros comerciales. Entre ellas se incluye Samarcanda, la cual contiene muchos finos ejemplos de arquitectura islámica; Bujará, un importante lugar de peregrinaje para los musulmanes, y Taskent, la capital, conocida como la ‘ciudad de las fuentes’.
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