
Luego del polémico paso de Vanessa Pumarica por el Café con la Chevez, un nuevo invitado de lujo llegó al exitoso podcast de Trome. Se trata del afamado coreógrafo Julio Zevallos, quien abrió su corazón y habló de sus duros y humildes inicios.
El productor también se refirió a su ingreso al mundo del espectáculo en La Gata Caliente y cómo Ricky Tosso lo presentó con Guillermo Guille. Además, habló de grandes figuras con las que trabajó, como Teddy Guzmán, Analí Cabrera y Efraín Aguillar.
Julio Zevallos también tuvo palabras para con Tula Rodríguez y Mariella Zanetti y se quebró cuando recordó la abrupta partida de su amigo y colega, Manolo Rojas.
Póngase cómodo que el café está servido...
LOS INICIOS DE JULIO ZEVALLOS
Tú empezaste chibolo, ¿no? 15 16…
Cuando mi papá falleció y yo tenía cuatro o cinco años, nosotros veníamos de una familia de 11 hermanos, de una situación económica precaria, entonces mi mamá se queda con 11 hijos y el que acababa el colegio entraba a trabajar, no había posibilidades que te vayas a estudiar, porque tampoco había para una universidad.
Entonces yo acabé a los 15, pero en mi época para ser mayor de edad tenías que tener 21. Mi mamá con mi hermano mayor hacen algo me cambian los papeles y yo aparezco de 21 años. Mi hermano, el mayor, me dijo yo te voy a enseñar cómo tienes que llegar al Correo Central. Entonces de Salamanca, que en ese momento vivíamos ahí, tomamos un colectivo que te dejaba que el Parque Universitario. Él me llevó caminando por la avenida Abancay, por Emancipación y me trajo por Lampa. Yo empiezo trabajando ahí. Me chocó mucho, porque toda la gente que trabajaba ahí tenían de 45 para arriba.
Eran mayores todos…
Todos eran mucho mayores, señoras, señores. Yo era muy hábil para los números, entonces me mandaron a un área de contabilidad, ahí no dure mucho tiempo. Yo como te digo viví en Salamanca, tenía muchos amigos. Ney (Guerrero) es del barrio de Salamanca, pero él es mucho menor…

Él es menor que tú. Es casi contemporáneo conmigo, yo voy a cumplir 58, él es por ahí, Ney Guerrero…
Pero él paraba mucho con mis hermanos, los conocía. Yo no lo conocía a él. Entonces había una amiga ahí, que estaba haciendo sus cosas en teatro, en café teatro. Ella un día, como yo paraba con su hermano y Salamanca era un barrio muy pequeño, todos se conocían, la acompañamos. Yo estaba de vacaciones, eso habrá sido cuando yo tenia 18, 19 años, y la acompañamos a Miraflores, qué era un mundo que yo no había visto…
¿Te deslumbraba?
Para ir a Miraflores, cuando íbamos a un tono con las fiestas a luces, con los fluorescentes en esa época, cruzábamos la chacra para ir a Miraflores, que era San Borja. San Borja era una chacra. Entonces la acompañamos y había luces, fotos, todo, pero no entendíamos nada y nos fuimos a latear por ahí, hasta que después entendimos que era un café teatro y ese era ‘La gata caliente’.
JULIO ZEVALLOS Y LA GATA CALIENTE
Lo que pasa es que mi amiga iba a debutar en una obra con Teddy Guzmán, con Jorge López Cano y ella, pero su hermano, que era mi pata, mi brother, con el que parábamos en el barrio, era el extra y yo no sabía. Entonces yo lo acompañe, hasta que un día me dijo acompáñame que tengo que ir allá, fuimos y él salía de extra pues. Pero caminaba y no hacía nada y el día del debut Charo me va a buscar a mi casa, me dice Julio por favor, Toño no aparece. ¿Tú lo has visto? No, debe estar fumando. En esa época la gente fumaba hierba, es verdad, estamos hablando de la época de Woodstock.
Total la acompañé y en eso llegamos, había mucha gente afuera y para mí todo eso era nuevo. Me metió por la puerta falsa de ‘La gata caliente’ que te introducía por la parte de atrás y me sentó ahí. Ella salió y al rato vino un señor que era un mozo y me dijo lo llama la señora Charo. Entonces yo dije ah, ya nos vamos, pero entraba gente. Yo no había visto nunca un espectáculo de café teatro en mi vida. Salimos y era que me llevaban por otra puerta falsa para ir a los camerinos y Charo llorando me dice Toño no viene, por favor ayúdeme, tú entra, tú entra, tu entra. Yo le dije tú estás loca, le mente la madre. En eso veo que viene bajando una persona, me acuerdo mucho, toda de negro, con el pelo rojizo, sus uñas lilas, mira como la tengo en la memoria, nunca voy a borrar esa imagen impresionante, grande. Era Teddy Guzmán.
Yo terminé de extra ese día en la noche del debut, pero el extra no era caminar. Yo entraba. O sea, en café teatro siempre te locasionaban las escenas, siempre había un living, había un dormitorio y acá había un dormitorio, un living y un baño y a mí me tocaba en el baño salir desnudo. Yo debuto desnudo por primera vez en mi vida y ustedes también se deben acordar, porque manejan más periodismo que yo, en esa época estaba la revista Caretas, la revista Gente y había una revista Zeta, porno y yo con mi amiga calatos en el baño así. ¿Dónde te conté que trabajé, dónde empecé?
JULIO ZEVALLOS EN REVISTA PARA ADULTOS
En el correo…
Y en el Paseo del Correo tú veías todas las postales, las revistas pegadas, en las carátulas y ahí aparecía todo y las señoras me miraban, me miraban hasta que la señora que me fiaba el sándwich al costado, yo trabajaba justo en el pasaje, y la señora que me llevaba ahí me dice, Julio tú estás saliendo en una revista pornográfica y yo le dije qué, no. Yo a nadie ni siquiera en mi casa había contado. En mi casa sabían que yo acompañaba a Charo, porque la conocían, porque en ese barrio todos nos conocíamos y ahí vino todo el despelote…
¿Y empezó todo?
Me botaron del correo. Duré creo que unos meses. De mi casa igual…
¿Tu mamá se molestó?
Mi mamá no se molestó. Mi mamá casi me mata, mis hermanos me sacaron la mie.... Esto fue una casualidad. Las pocas veces que me han hecho una nota o algo, yo he dicho que lo mío es una casualidad. Todo lo poco que yo he aprendido en el medio ha sido empíricamente, yo no llegué nunca a entrar a una universidad. Mi sueño fue estudiar arquitectura que hoy por hoy mi hija estudió esa carrera y la terminó. Entonces yo no, no se podía y ahí empezó todo, ahí empezó este juego…
El juego que te ha deslumbrado 40 y tantos años…
46, claro. Y ahí ya se fue dando, ahí yo salgo como extra. Este extra, ¿sabes que hacía? Hoy le dicen que es un Jefe de Escena, en una pauta técnica, yo lavaba las tazas, el cenicero que ensuciaba Teddy cuando fumaba en el dormitorio, corría el telón y todo lo hacía en bóxer, en calzoncillos. Mi vestuario era toalla y terno. Me aparecía en un terno y terminaba…
¿Calato?
En el café teatro la gente estaba sentada así. O sea, tú estabas actuando acá y a menos de un metro estaba la persona. Entonces toda la gente compraba para el lado del baño, lo primero que se llenaba era el lado del baño y es ahí donde una persona nos toma la foto. ¿Quién? No sé, era un fotógrafo de un diario, porque la gente no tenía celular ni esas cosas.
Entonces sí era un gráfico que tomó la foto y esa foto nosotros estábamos en acción, jugando con ella y con Walter, que era el esposo de Charo y supuestamente yo era el amante, el chibolo. ¿Qué pasa? Yo estaba con Charo así y él nos toma la foto así. Entonces los dos estábamos desnudos en la tina.
JULIO ZEVALLOS Y ‘SALAMANCA’
¿Y los amigos del barrio? ¿Ney qué te dijo? No era tu amigo, pero era amigo de tus hermanos…
Sí, Salamanca era como una tribu, que estaba dividido en cuatro etapas. En cada etapa había un pozo, cada etapa tenía un nombre. Mucha rivalidad, pero a la hora de la hora, los viernes y sábados todos se concentraban en la primera, donde había una zona que se llamaba el aeropuerto, ya sabes lo que significa el aeropuerto, volar.

JULIO ZEVALLOS Y TEDDY GUZMÁN
Vamos de nuevo al baile. Cuando tú ves a Teddy te deslumbras. Teddy es todo, de ahí hasta ahora, ¿no? Una diosa es Teddy…
Escúchame, lo que pasa es que Teddy es una mujer que hasta cuando duerme es muy sensual, ella es icónica. Todo lo que ha hecho ella, lo ha hecho súper bien. Yo no sé si ustedes saben mucho…
Ella también hizo una obra en la que apareció desnuda si mal no recuerdo, ¿o fue otra actriz?
‘El precio del amor’ es esa obra. Estaba Teddy Guzmán, Lucho La Roca y yo. Yo hice el doblaje a Teddy, nunca nadie se enteró. La historia de ‘El precio del amor’, que es una obra original que lleva por nombre, viste las teclas de las máquinas de escribir de antes, que empiezan con la Q, ‘QWERTYUIOP’ se llama la obra originalmente y acá la adaptan, porque la mayoría de actores o directores acá en Lima adaptaban las obras de teatro y les ponían otro nombre.
De esa obra me acuerdo muchísimo, porque yo trabajé en esa obra. A ver ya no era un extra, pero nadie sabía que yo entraba a hacer el cambio con Teddy, porque solamente eran dos actores y Teddy hacía tres personajes en esa obra. Ella era la única que se cambiaba. Pero había un momento que le era imposible. Entonces yo entraba y me metía y yo seguía fumando, tendría 22 años. No existen materiales fotográficos de estas escenas. La única que tiene una foto de eso creo yo es Teddy, pero Teddy no comparte sus cosas por nada, es muy cerrada. Es una amiga espectacular, una amiga en la cual tú puedes confiar, sentarte a tomar un café, puedes charlar muchas horas, no solo hablando de arte, sino de cada uno de la familia. Es una gran persona, fue la primera artista en estos 46 años que yo conozco. Nos hicimos muy amigos, conocí a su familia, conocí a su esposo, a su segundo esposo, conocí a sus hijos y ya después tú sabes que el medio te va separando, vas agarrando otras rutas.
Teddy es una persona que a pesar que no nos vemos, las pocas veces que nos hemos visto siempre hay un abrazo fraterno. Es una gran mujer. Cuando yo la conocí a ella, si no me equivoco ella trabajaba con un solo riñón en esa época. Sí sabes eso, ¿no? Entonces la admiración por Teddy como artista, no tengo nada que decir…
Entregada su trabajo siempre…
Icónica, pero como mujer, como madre, como amiga 1000%. Es una de las grandes, la ha luchado también muchísimo.
JULIO ZEVALLOS Y RICKY TOSSO
Y entonces tú estás en estas obras, ¿pero cuándo es que debutas en la parte del baile? O sea, ahí ya eras extra…
No, no, no. Cuando yo ya camino en Miraflores, solamente trabajo en el café teatro. Entonces siempre llegaba gente del medio y ahí conozco a una súper persona, un gran amigo, un tipo del que podían decir muchas cosas, pero era un gran ser humano, Ricky…
Ricky Tosso…
Con él caminamos. Él me lleva a un casting en un café teatro que se llamaba el ‘Johnel’ y estaban haciendo la obra ‘La tía de Carlos’ y se llamaba ‘La tía Juliadora’ en esa versión, porque se adaptaban los nombres las obras. Total yo le digo, oye Ricky tú eres huev... cómo voy a ir al casting, si yo no sé ni actuar, tú estás loco, yo todo lo que he hecho es esto, que corre el telón, que jalo, que voy acá, me quité la ropa y ahí murió el pastel. No hay más. Me dice no, ven, ven y me acuerdo mucho que habían nombres, había gente ahí que de alguna manera había hecho algo ya. No te voy a decir quiénes. Ya habían hecho algo en televisión, en café teatro y había un montón de gente y yo que era un imbecil y era un imbécil el personaje. Era un tipo miedoso, no sé y estaba Guille. Ahí lo veo por primera vez, pero yo no sabía quién era y yo escucho que dice che Ricky, decile pues a tu amigo ese, que suba, que suba de una vez que ya me largo. Yo subí, creo que lo hice bien, pero porque la escena la hice con Ricky. En la historia estos son dos amigos. Entonces yo me sentí cómodo con Ricky y todo.
Y me fui y Ricky me sale a buscar a Larco, que estaba a dos cuadras, ven, ven tú quedaste. ¿Qué? Tú eres loco. No, sí tú ya quedaste ven y regreso. Hicimos la obra. Esa obra duró un año y medio. Era un elencazo, estaba el papá de Ricky, Ricardo Tosso; estaba para mí uno de los grandes actores, Enrique Victoria; estaba Cuchita Salazar, que estaba en todo su momento; estaba Ricky, estaba Carlos Corcuera, que también trabajaba con el grupo de ‘Los detectilocos’ y bueno, estaba Silvia Bardales, Clarita Castaña y no sé cuántas más. No me acuerdo.
La cosa es que hicimos la temporada, fue un éxito. Pero yo hablaba poco, la obra hablaba de mí, pero Ricky era el doble y después Ricky se hacía pasar por la tía para atraerlos a esos dos tipos, viejos mañosos. Entonces ya lo conozco a Guille, yo le hablaba de usted. Él iba muy poco y un día me dice che vení, venité al canal para que trabajes en ‘Los detectilocos’. Ricky me ha dicho que vengas. Ricky me ha llevado a todos lados. Voy a ‘Los detectilocos’ como extra. Tú me veías pasando y ya pues de extra y un día el coreógrafo o el bailarín principal, no lo sé, yo creo que había un coreógrafo, que ya está fallecido, Carlitos Orihuela, que también era muy amigo de Ricky. ¿Lo ubicas?
GUILLE METIÓ A JULIO ZEVALLOS AL BAILE
No, a él no…
El que hacía el heladero…
Ah ya, uno con bigotes, ¿verdad?
Entonces se enferma y Guille me dice che anda a ensayar con Jenny (Negri) y yo le digo, ¿que Jenny? Con Jenny, van a hacer un musical. Señor yo no bailo, nunca he bailado. Y de verdad yo ni en el colegio, nunca bailé…

¿Ni en actuaciones ni nada, nada?
No, no, no. Yo nunca perdí el año escolar, pero yo nunca actué. Entonces me lleva y ensayo y me quedo. En realidad quien me mete al baile es Guillermo Guille. O sea, él me dice tú bailas, tú bailas, tú bailas…
Y tú te la creíste también…
Yo bailé con Jenny todo el musical. Hasta ahora existe, lo he visto me hace reír muchísimo. Ese musical fue el primer musical que bailo. No sé qué pasó, hicimos varios musicales. Yo seguí haciendo de extra, no sé, cualquier cosa. Entonces yo debuto en América con ‘Los detectilocos’, como extra, como bailarín. Estando ahí algo pasa y Guille se va a Panamericana y me lleva como primer bailarín a ‘La gran revista’. Casi se mueren todos, me peleo con el coreógrafo, ahí bailo por primera vez en un musical para Gisela…
Yo ahí participo en un musical que se llama Candela donde sale Gisela. ‘Tu cuerpo es una máquina’, bailo con algunas más, no me acuerdo…
¿Y en esa época ya empezaban todas ya destacar, a brillar también?
Las figuras ahí en ‘La gran revista’ eran Gisela, Analí, Amparo…
¿Las tres?
Claro. Pero pasó un mes y medio y me despidieron…
JULIO ZEVALLOS LE PEGÓ A COREÓGRAFO
¿Pero por qué tan rápido?
Porque me peleé con el coreógrafo. Le pegué. Lo que pasa es que… Mira, si tú pasas ahorita en el canal, en el estudio se cruza un bailarín, una bailarina a mí me van a decir padre. Yo siempre los he tratado como a hijos, pero jamás los he tocado ni de juego. No me gusta tocar a la gente y me revienta el alma, se me retuerce todo si me tocan. Si me vas a dar la mano te la voy a dar y te la voy a dar muy bien, pero de por sí no soy mucho de tocar a la gente. No me gusta que me toquen. Entonces el me tocó y yo la manguera que tú no tienes hoy, porque la tecnología avanzó, los cables de la cámara eran de este ancho y yo lo levanté y se lo reventé por la espalda. Yo no iba a permitir que alguien me tocara. Entonces me botaron…
¿Pero te toca por qué?
Porque él tenía la costumbre de decir mi hijita y mi esto y mi, me entiendes. Entonces yo no lo conocía y si lo conocía peor todavía…
Entonces vino y te…
Claro. Él ya me tenía en la mira, porque Guille me llevó adelante. Él no entendía, porque la gente que bailaba en esa época algunos eran muy profesionales y algunos venían de la Escuela Nacional o del Ballet Municipal o del Ballet Nacional, había gente buena. Entonces me fui pues y ahí vi a Efraín y vi a Adolfo. Iban a hacer una obra en el teatro Leguía que se llamaba ‘El papá de la Mancha’ que es ‘El hombre de la Mancha’ y Adolfo le dice a Efraín llévalo a él, él nos sirve, mira la talla que tiene y Efraín me lleva al teatro Leguía. Esa es otra historia…
Espérate, antes que pasemos a esa historia, cuando estaban en ‘La gran revista’ Gisela, Amparo, Analí…
Bueno, también estaba como vedette Silvia Bardales, estaba Clarita Castaña, no me acuerdo más, pero antes de ellas ya había otras muy famosas Betina Onetto, Nancy Cavagnari, Lucha Rivera y después estaba la grande, grande que era Teresa Dávila. Con Betina si baile mucho, la primera vez me asusté…
¿Por qué?
Porque vi que era un desborde, una explosión, era una vibra, una energía. Entonces me sacudió, porque era la primera vez que yo bailaba en una revista tan grande y aparte yo era el montón. Con Analí también tuve la suerte de trabajar. Con Analí tengo muchas anécdotas…
JULIO ZEVALLOS Y ANALÍ CABRERA
A ver cuéntame una que te acuerdes…
Analí una vez vio cuando yo trabajaba en un circo, y en ese circo me querían mucho, yo bailaba y hacía la coreografía y la hija del dueño del circo hacía un número de magia en un baúl, ese que tú entras, te cambias y vuelves a salir. Ese me lo enseñan a mí con la hija del dueño y yo lo sabía y cómo era delgadito me decían que estaba muy bien y como yo bailaba me decía mira este video. Había unos magos muy famosos en el mundo y ellos bailaban. Era uno negro y uno rubio y hacían el truco, a la gente le gustaba y todo…
¿Con Analí?
No, con la hija del dueño del circo. Analí lo vio. Julio, me dijo para hacerlo y nos fuimos de gira y nunca me voy a olvidar, en Trujillo fue creo o en Piura, en el Sachún, cuando todavía existía, entro al baúl, hago el cambio y ella nunca sale…

No puede ser…
Tú me veías a mí, que roche, volví a subir. Sal, sal, abre, jala la tapa. No entendió mucho creo y se quedó. Entonces lo que hice yo fue bajar, salté, bailé, empuje el baúl y ella salió. Pero si suele pasar. De repente a ella se le enganchó, pero yo siendo más grande como me cambié de ropa. Yo me cambiaba de saco, pero a mí me lo enseñaron muy bien…
¿Y entonces ahora ya vas con Efraín y con Chuiman?
Ahí hago un personaje y bailo. Mi coreógrafo es Armando Barrientos, qué es un maestro, a él siempre lo menciono como un maestro mío, a Benjamín también. A ellos dos los menciono como maestros míos y ahí Efraín, si yo no había bailado, si yo no había estudiado, qué voy a saber yo qué significa un adagio…
Ilustrame también, porque yo no lo sé…
Yo le decía, Efraín yo no sé bailar esto en mi vida y Armando sí, sí, Julio lo puede hacer, él es alto, él la va a poder cargar. Ya bueno y ahí bailo, entre comillas, un adagio en el teatro Leguía con Raquel La Rosa. ¿Te acuerdas de ella?
Claro que si…
Raquel La Rosa trabajaba en esa revista, pero no me acuerdo quién era la protagonista y con ella me tocó. Armando montó un buen número, quizá los dos no éramos los indicados para bailar, pero sí hubo una entrega con Raquel, porque la gente se la comía, la gente aplaudía mucho el número.
JULIO ZEVALLOS Y TRAMPOLÍN A LA FAMA
Cómo funcionó ese número... en ‘Trampolín a la fama’ había un concurso en el que una pareja de baile mostraba el baile y las señoras gordas se caían de la mesa, todo eso. A raíz de ese número es que me llevan a mí a ‘Trampolín a la fama’ y yo bailo este supuestamente adagio en ‘Trampolín’ y el tío Augusto me regalaba 300 soles.

300 soles, eso era plata…
Claro que era plata. Escúchame, los participantes eran del público. Pero Efraín fue mi maestro, Guille fue quien me dio la oportunidad en la televisión, mi amiga es la que me lleva al café teatro. Efraín me hace coreógrafo
Pero ya tú con Efraín eras primer bailarín, eras coreógrafo y es verdad una anécdota que una vez cuando estabas en el teatro con Efraín y tú eras ya primero y todo, te dice baja el telón y tú lo miraste…
Escúchame, con Efraín todos hemos aprendido todo. Carlos Vílchez también ha jalado el telón. Cuando yo bailaba ya en las revistas, sus hermanas bailaban conmigo. La mamá de Carlos, la señora Haydee mandaba a Carlos a recogerlas, porque a esa hora que salíamos ya eran 11 de la noche, 11 y media y él las tenía que llevar al centro de Lima, creo que era jirón Ica, por donde estaba el Teatro Municipal. Entonces Carlos entró primero así, me refiero a que a Carlos lo vamos viendo así. Pero Efraín a todos, Efraín nos sacaba la mugre…
Muy exigente era Efraín…
Claro, porque él tenía un team de gente de producción que nos daba las comidas, pues nosotros hacíamos dos funciones diarias, pero nosotros no queríamos tragar. Entonces la señora Pilar, que era la esposa del señor Santiago, que era el escenógrafo del teatro, le decía mira Julio, este no ha comido, este no ha comido y venía con la cuchara de palo, y si tú la cargabas en el escenario, no te reías, estabas mal vestido, tu pantalón estaba roto, él tenía una pizarra con todos nuestros nombres multa, multa, multa y el domingo nos descontaba…
¿Y cuánto era el sueldo de ustedes en esa época?
No me acuerdo, pero sabes qué hacía. En Lince, en Canevaro había una pollería que se llamaba Crown y con las multas nos íbamos a comer pollo…
Qué buena. Era como un papá de todos ustedes, siempre ha sido así, ¿no?
A él y a Guille los menciono en mi libro por mil razones. Lo poco que yo sé lo he aprendido de ellos. El que yo me ponga a cambiar la letra de una canción lo aprendí de Guille, el que yo pueda armar una pauta o una secuencia lo aprendo de Guille y de Efraín…

JULIO ZEVALLOS SE QUIEBRA POR MANOLO ROJAS
No sabes cómo lo extraño. Me hace tanta falta en el programa, Manolo es una persona a la que extraño tanto, no solo por estar en el programa, con él nos hablábamos todos los días como hermanos, como papás, él contándome de sus hijos, yo contándole de los míos. Siempre me llamaba, me decía cómo estás, comiste no comiste. Vamos a hacer esto, vamos a grabar, no tenemos por qué hacerlo. Siempre estuvo ahí, lo extraño demasiado, es más el otro día lo dije en una reunión en el canal, extraño demasiado a Manolo, me hace mucha falta para las cosas que yo quiero hacer y siempre se me viene a la mente. En mi casa igual…
Sí, Manolo siempre ha sido una persona, aparte de ser un gran artista, un amigo, noble…
Yo nunca recibí un no de Manolo cuando yo le pedí ayuda, nunca. Como él tampoco lo recibió, pero sé que está allá arriba, que está mirando ahora como Ernesto y la gente cuidamos a su hijo. Que gente como Ricky, como Roxana, como el tío Guillermo y ya nos tocará a todos en algún momento, pero ahí vamos…
Y ahora estás con Ernesto. ¿Cuántos años ya estás con Ernesto?
Con Ernesto he estado varias temporadas…
También estuviste con Jorge en algún momento, con Jorge Benavides…
Claro, claro. Yo he tenido la suerte o la bendición, no sé, de haber trabajado en todos los canales. En alguno de repente poco tiempo, pero sí he trabajado en todos, son 46 años…
JULIO ZEVALLOS Y TULA RODRÍGUEZ
Si tuvieras que elegir a la estrella de una revista musical, ¿a quién eliges a Tula Rodríguez o a Mariela Zanetti?
Uy la cagada, a las dos…
Porque si no vienen y te matan…
No, no. Escúchame, ¿si sabes la historia de Tula?

Cuéntala un poquito, rapidito…
Tula va al teatro Arlequín a hacer un casting. Yo soy el que le hace el casting a la Chola. Yo le digo la Chola. La Chola una mujer extraordinaria, chambeadora. A ella nadie le regaló nada, igual que a Mariela. Les pueden decir locas y quién no es loco, pero ellas han chambeado de lo que sea. Están donde están, porque les ha costado su trabajo. Tienen una virtud las dos, que ellas mucho piensan y ayudan a la familia. Tula muere por la familia y Mariela igual. Si yo tuviera que hacer una revista de verdad, no por quedar bien con una o con otra, el éxito de esa revista podría ser con las dos juntas.
¿Vas a hacer revista de nuevo?
Claro, ahorita lo que voy a hacer ahí, si es que me llegan a ver, tengo muchos sueños, muchos anhelos con este proyecto, con esta producción. Me gusta mucho lo que voy a hacer…
Ah ya sé, muy importante mi amigo…
No, primero en el ‘Circo de las Estrellas’. De verdad lo que estoy preparando va a ser un espectáculo como los años anteriores, donde siempre estoy pensando en ustedes…
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