Que tu perro salte, ladre o corra cuando llegas a casa puede parecer una gran muestra de alegría. Y muchas veces lo es. Pero cuando la reacción es exagerada y le cuesta mucho recuperar la calma, también puede ser una señal de ansiedad o estrés relacionado con la separación.
Hay que mirar el comportamiento completo. Algunos perros también lloran, destruyen objetos, hacen sus necesidades, jadean o caminan inquietos cuando se quedan solos. Incluso pueden ponerse nerviosos apenas ven las llaves o notan que estamos por salir.
Al volver a casa, lo recomendable es evitar aumentar todavía más su excitación. Podemos saludarlo con calma y darle atención cuando esté más tranquilo. También ayuda enseñarle progresivamente a quedarse solo sin llegar a sentir angustia.
Se trata de ayudarlo a manejar mejor nuestras salidas y regresos. Un perro que aprende a quedarse tranquilo también está aprendiendo a sentirse seguro cuando no estamos.
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