
No dormir no engorda por sí solo, pero crea condiciones que hacen más fácil subir de peso. Al no tener buenas horas de sueño, alteramos nuestro ciclo alimentario que nos lleva a comer más; las hormonas de la satisfacción gástrica, la leptina y la grelina, se ven afectadas tanto por exceso de sueño como por falta del mismo.
La cantidad de leptina en su cuerpo disminuye, lo que significa un aumento del apetito, mientras que la cantidad de grelina incrementa, lo que hace que se sienta más hambre. Todo esto nos llevaría a ganar peso, ya que comeríamos mucho más de lo que requiere nuestro cuerpo.

Asimismo, al estar cansados y con menos energía, los azúcares y carbohidratos son los que nos generan mayor satisfacción, lo que agrava mucho más la subida de peso.
Lo más indicado es establecer una relación armoniosa con los dos; si dormimos mejor, tenderemos a alimentarnos correctamente y si comemos a nuestras horas, dormiremos mejor.
Dormir las horas que necesitamos será no solo un buen control del peso, sino de nuestra salud, más aún en los niños a los que debemos generar buenos hábitos en el cuidado de su cuerpo.










