
Casi siempre, de forma graciosa, se habla del colágeno para referirse a personas mayores que buscan ‘vitalidad’ en parejas más jóvenes; pero, lejos del lado cómico, esta proteína es importante para el cuerpo, ya que es la más abundante y funciona como un ‘pegamento’ estructural que sostiene y conecta los tejidos.
Su presencia aporta elasticidad e hidratación a la piel, retrasando la aparición de arrugas. También contribuye a la salud articular y fortalece tanto los músculos como los huesos; sin embargo, a partir de los 25 a 30 años, su producción disminuye, lo que lleva a experimentar un envejecimiento progresivo tanto interno como externo.

Por ello, la nutricionista Maryory Choquehuanca aconseja consumir alimentos que favorecen naturalmente la formación de colágeno, como aquellos ricos en vitamina C (fresas o kiwis), proteínas y minerales.
“Deben agregar a sus dietas alimentos de origen animal, entre ellos caldo de huesos, pescado y carnes, así como huevos y gelatina”, explica la experta.
Y así como existen formas de estimular su producción, también hay hábitos que aceleran su deterioro. Entre ellos figuran fumar, la exposición excesiva al sol, el estrés crónico, dormir poco y mantener una alimentación deficiente.










