
MUNDO ESCOLAR. No es solo un área natural protegida del Perú, la Reserva Nacional de Tambopata es uno de los santuarios de biodiversidad más extraordinarios del planeta. En medio de recientes intervenciones contra la minería ilegal en zonas cercanas, este territorio vuelve a ocupar titulares y a recordarnos su fragilidad, así como el inmenso valor ecológico que alberga.
Creada el 4 de setiembre del 2000, la reserva se extiende por más de 270 mil hectáreas de selva amazónica en Madre de Dios. Su misión es conservar uno de los ecosistemas más ricos del mundo, proteger su flora y fauna, y garantizar el equilibrio entre la naturaleza y las comunidades que dependen de ella.

En sus bosques habitan especies emblemáticas como el jaguar, el lobo de río, el tapir y el águila harpía. Además, cientos de guacamayos tiñen el cielo de color en las famosas collpas, consideradas uno de los espectáculos naturales más impresionantes de la Amazonía.

Sus ríos, lagunas y bosques resguardan una diversidad biológica que atrae a científicos y viajeros de todo el mundo, convirtiéndola en uno de los principales destinos de turismo de naturaleza.
A pesar de que su entorno enfrenta una amenaza constante con el avance de la minería ilegal, actividad que altera el equilibrio ambiental y pone en riesgo su futuro, la Reserva Nacional de Tambopata se mantiene como un símbolo de conservación y riqueza natural del país.

¿CÓMO LLEGAR A LA RESERVA NACIONAL DE TAMBOPATA?
Para visitar la Reserva Nacional de Tambopata se debe volar desde Lima o Cusco hasta Puerto Maldonado, en Madre de Dios. Desde allí el acceso continúa por vía terrestre hasta el puerto y luego en bote por el río Tambopata.

La mejor época es de mayo a octubre, durante la temporada seca, ideal para caminatas (diurnas y nocturnas) y avistamiento de fauna en las collpas. Es obligatorio contar con la vacuna contra la fiebre amarilla.










