
La salud mental es el pilar que sostiene nuestro bienestar integral. Gozar de una mente equilibrada aporta múltiples beneficios, como una mayor productividad laboral, el fortalecimiento de la autoestima, una mejor gestión del estrés cotidiano y la capacidad de construir relaciones interpersonales sanas y duraderas. Básicamente, nos permite afrontar los desafíos de la vida con resiliencia y optimismo.
Sin embargo, el panorama en el Perú revela una realidad compleja respecto a las enfermedades del estado de ánimo.
De acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Salud (Minsa), la ansiedad y la depresión lideran las estadísticas de atención en el país, sumando cientos de miles de casos anuales. De hecho, EsSalud advierte que más del 30% de los peruanos sufre de ansiedad, afectando gravemente su calidad de vida.
Esto, además, puede llevar a otros problemas, como el aumento del consumo de alimentos no saludables, entre ellos carbohidratos refinados y grasas saturadas, en búsqueda de un placer momentáneo que, con los meses o años, puede desencadenar diabetes u obesidad, formando así un círculo vicioso.

El problema se agrava debido a las brechas de acceso al sistema sanitario. Se estima que 8 de cada 10 peruanos con algún trastorno mental no reciben un tratamiento adecuado u oportuno.
Factores como la inseguridad ciudadana, la inestabilidad socioeconómica, la crisis política crónica y el estigma social actúan como disparadores silenciosos de estas condiciones.
Romper los prejuicios y priorizar la atención psicológica es urgente para construir una sociedad peruana verdaderamente sana, de la mano con la práctica de actividad física y una alimentación saludable.










