
Ana Silvia, abogada y diseñadora, transformó un quiebre personal en Iraya, una marca de piezas de seda que busca devolverle la feminidad a la mujer en su hogar. Tras estudiar en Milán, decidió dejar las oficinas para emprender. El camino ha sido difícil, enfrentando retos en gestión y la necesidad constante de reinvertir para crecer. Con tres años en el mercado, Ana viste a mujeres influyentes del país, vende por plataformas digitales y tiene su showroom.
¿Cuál fue ese momento exacto de quiebre en el que decidiste dejar de postergarte y empezar este negocio?
Fue un proceso de años en el que llegó la sabiduría y me pregunté qué quería hacer realmente. Estudié moda en el extranjero, y al regresar me di cuenta de que no me veía trabajando en una oficina en algo que no me apasionaba. Tenía unos ahorros y decidí arriesgarme para crear esta marca desde la ilusión y el amor.
Eres abogada, ¿qué aprendizaje de las leyes aplicas hoy para que tu empresa sea sólida?
Aunque mi formación es en leyes y diseño, he tenido que aprender a gestionar ingresos, egresos y ordenarme. La perseverancia que te da una carrera ayuda, pero lo más importante ha sido el impulso de querer que lo que haces funcione y crezca, lo que me obliga a aprender administración sea como sea.
SEDA, EL MATERIAL QUE LA DISTINGUE EN EL MERCADO
Porque en Perú ya hay muchas marcas hermosas que trabajan con algodón pima y no quería imitar, sino ser fiel a mi instinto y ofrecer algo innovador. La seda es un material atípico para el día a día; quería que la mujer disfrutara de algo delicado y elegante incluso cuando está a solas en su casa.

¿Qué ha sido más difícil: aprender la técnica del diseño o enfrentarte al complejo mundo de gestionar una empresa?
A gestionar. El diseño es el arte y nos apasiona, pero lo más difícil es enfrentarse a los números y administrar el negocio. Emprender en Perú es difícil y requiere mucha resistencia emocional para reinvertir lo que ingresa en lugar de tomarlo para uno mismo.
EL ERROR QUE LA AYUDÓ A CRECER EN SU NEGOCIO
Haber dudado de mi instinto y de mi talento. Perdí tiempo dudando cuando debí arriesgarme antes, pero la vida me enseñó que el tiempo fue el justo. Hoy miro atrás y entiendo que, si no arriesgas, no aprendes si las cosas funcionan.
¿Cómo logras que sea rentable este negocio?
He sido muy paciente y mesurada; los primeros años me propuse ganar un sueldo muy básico, incluso menos de la tercera parte de lo que ganaba como abogada, para que el negocio pueda auto solventarse y crecer. Separo un monto específico para las donaciones al Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, confiando en que quien da con propósito, también recibe apoyo y alianzas en el camino.
Si una jovencita quiere sacar una marca y tú eres su inspiración, ¿Qué le aconsejarías?
Que se conozca, así como a su propósito y por agarrarse de su familia o de sus ahorros porque el emprendimiento no es mágico siempre hay que nuevamente reinvertir para crecer, quien cree que en un mes va a ganar y volverse millonario no está entendiendo que esto es a mediano plazo o a largo plazo.

Cortitas:
¿Si hay mucha competencia, a qué herramientas debo ocurrir para hacer la estrategia?
Marketing digital definitivamente.
Si las ventas bajan ¿Qué debo hacer?
Escribirles a mis clientas saludándolas, enviándoles mis ofertas, de las promociones, de qué les pareció la experiencia con mi negocio. Volver a generar una conversación con las personas que ya te compraron.
¿Cómo hago para que mi flujo de caja no me lleve a la quiebra?
No reinvertir más de lo que tienes. Ser paciente y mesurado creo que es lo mejor.
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