¿La relación que surge con un amante puede llegar a ser tan intensa que la persona infiel ‘sufre’ por miedo a perder a su nueva conquista? Es lo que varios se preguntan al hacerse públicos los audios en los que un cumbiambero ‘le llora’ a la ‘nueva mujer’ en su vida, para que ‘no lo deje’, aunque él sigue casado. Trome conversó sobre este tema con la psicóloga clínica Juliana Sequera.
“Detrás de la infidelidad existe inmadurez emocional, dependencia y baja autoestima. Piden al amante ‘no me dejes’, porque no saben ni lo que quieren para sí mismos. Buscan mantener relación en paralelo, no son capaces de terminar y asumir una responsabilidad afectiva. Ese miedo a ser abandonados revela inestabilidad emocional. Están jugando con dos personas, pero deberían haber definido con quién quieren continuar su vida”, dijo a Trome la psicóloga clínica Juliana Sequera.
Sequera señaló que suele ser común la promesa ‘estoy separándome’ o ‘ya me voy a separar’.
“Muchas veces no se separan de la pareja porque con ella han vivido otras experiencias, conocen a la familia, han compartido el eros (erotismo), el filia (admiración y valoración) y ágape (amor desinteresado), tienen proyecto de vida, quizás hijos. En la relación de amantes lo que está más presente es el eros”, sostuvo.
Así, algunos solo buscan aventuras y dicen que la esposa es ‘la oficial’, “lo cual es incorrecto y de pensamiento machista, pero ocurre”, dijo Sequera.
La psicóloga señaló que la mayoría de relaciones de amantes están basadas en lo sexual, son ‘amores’ egoístas y posesivos, con ‘adrenalina’ por lo prohibido.
“Eso genera enganche en algunas personas, pero ser feliz con su amante es complejo, en muy pocos casos se logra. La relación empezó hiriendo a otros, sin valores como el respeto y si pasa a ser ‘oficial’, surgen fantasmas de desconfianza ‘¿me hará lo mismo a mí?’”, planteó Sequera.
“Además, baja la adrenalina de encontrarse, de ser clandestino, prohibido y cuando tienen responsabilidades al vivir juntos ‘la chispa’ cambia”, puntualizó.
Sí, y muy alto si solo están por necesidad y disfrute sexual (porque pueden quererlo con otra persona), dice Sequera. “Además, ser amante no significa tener compromiso ni exclusividad, y así como hay una segunda, puede haber una tercera, cuarta o quinta”, remarcó.
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