
El Chato Matta llegó al restaurante por un estofado de osobuco con arroz blanco graneadito, rocoto molido y una jarrita con agua de cebada. “María, me mandó un mensaje de ‘wasap’ el gran Pancholón con una voz de ultratumba para que vaya a su búnker. Pensé que estaba enfermo y fui volando.
‘Chatito -me dijo- estoy herido y ardiendo por dentro. El viernes la hice bonita y recién me levanto. Me perdí con Camuchita, una hermosa chamita que me tiene loco. Hace tiempo que salimos, pero solo me da piquitos. Me tiene tarifado de tramposo y me hace sufrir.
Nos escapamos a un salsódromo de moda. Reservé un box privado con whisky etiqueta dorada. Me olvidé que el urólogo me advirtió que debo operarme de la próstata, que la tengo como una pelota de béisbol, y dije ‘vamos pa’ La Habana, la noche es joven’”. Pancho ahora es famoso en las redes, su nombre suena en el YouTube. Master de la cochinadita y doctor ‘del dame que te doy’ y las sacadas de lengüita. Me contó que se metió unos tragos y empezó a irse de avance”.
“En el local retumbó ‘Corazón embustero’ de su grupo preferido de salsa, N’Samble: ‘Más tarde me enteré que era la amante/ de un tipo duro de un barrio bravo... De los que no se espantan/ Al ponerle en la garganta/ Una pistola de cañón negro y redondo/ Un mes después cayó en un tiroteo/ Cuando llegaba a casa de una fiesta/ Cayó sobre la acera/ Como una diosa de cera/ Y mi amor siguió esperando su respuesta/ Por lo que has hecho yo quisiera despreciarte/ Tener valor para poder llegar a odiarte/ Pero mi corazón es embustero/ Y miente para no gritar que aún te quiero…’.

Pancholón continuó con su relato: “‘Mamita -le susurré a Camuchita-, ya estoy en base cinco, me casé y divorcié dos veces, pero nunca me he enamorado, contigo sí me planto. En el salón había de todo como en botica, pero destacaban bailarinas cumbiamberas y actrices amantes de la noche. También ‘pulseadoras’ y ‘centradoras’ como la ‘Chica realidad’.
Camuchita se dio cuenta de que el gordito le hablaba con sentimiento y le dijo: ‘Mi hijo, yo soy de una ciudad que queda en la frontera de Venezuela con Colombia, de las mujeres fieles que existen en el mundo. Si nos casamos, voy a cuidarte cuando estés viejito y uses pañal’.
Pancho ya estaba movidazo y, ebrio de lujuria, aceptó casarse por tercera vez. Ella le prometió que solo será suya en La Posada si llegan al altar”. Pucha, ese señor Pancholón es un sinvergüenza, ya está viejo y sigue en sus andanzas. Encima, me contaron que usa Viagra, un día le va a dar un infarto. Me voy, cuídense.
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