
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un adobo de pavita con lentejitas y arroz graneado. Para tomar pidió una jarrita de naranjada.
“María, el presidente socialista de Colombia, Gustavo Petro, acaba de dar un sarpazo al dinero de los millones de trabajadores de ese país. Ha ordenado que 7 mil millones de dólares de los fondos de pensiones privados (AFP) pasen al seguro social de ese país, que es como la Oficina de Normalización Previsional (ONP), entidad que está prácticamente quebrada.
Eso es meterle la mano a la billetera de los trabajadores y arrebatarle su dinero. Es que así son los gobiernos de izquierda. Como no pueden generar riqueza, arrasan con todo y se van gastando la plata de la gente, sus ahorros y la reserva nacional hasta que colapsan, como ha pasado con Cuba, Bolivia, Venezuela y otras naciones más”.
“Hace poco, el candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, dijo que botaría del Banco Central de Reserva (BCR) a Julio Velarde, el artífice de la estabilidad monetaria y de que no tengamos inflación.
¿Cuál era el fin? Lo dijo después: quiere echar mano de las reservas nacionales (más de 100 mil millones de dólares) para ‘hacer obra pública’. Es que otra de las características de los socialistas es que no han estudiado. O en todo caso solo siguen a pie juntillas su ideología.
Sánchez no sabe que ese dinero es nuestra reserva para épocas de crisis. Las reservas sirven para vender dólares en el mercado y evitar un aumento brusco del tipo de cambio.
De esa manera se frustra la devaluación de nuestra moneda ante cambios financieros. También para prevenir crisis cuando ocurren retiros abruptos de dólares del sistema bancario.
El BCR presta dólares a los bancos para que enfrenten una salida no esperada de dólares y mantiene estable el sistema. Es muy fácil gobernar unos años regalando plata a todo el mundo. Hasta que se acaba. Ahí viene la crisis, la falta de trabajo, de comida y sobreviene el caos.
Entonces la izquierda le echa la culpa al ‘sistema’ o al ‘imperialismo’. La verdad es una sola: no saben gobernar”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.








