Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un seco de cabrito con frejoles, arrocito blanco, sarsa criolla y rocotito molido. Para tomar pidió una jarrita de maracuyá heladita. “María, la calle está dura, el trabajo empieza a escasear, en especial en las regiones donde los radicales bloquearon carreteras y dañaron seriamente los aeropuertos. No me puedo ni imaginar la angustia de los padres de familia ahora que se viene el inicio del año escolar y con ello la compra de útiles y libros.
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Muchos de los negocios afectados por las protestas violentas son pequeñas empresas, como es el caso de los emporios de Gamarra, Mesa Redonda, Malvinas y Mercado Central en Lima. Veo más gente vendiendo cosas en la calle o los micros, signo inequívoco de que la situación está fea. Necesitamos una reactivación económica muy significativa, que no pase solo con soltar la plata de las AFP.
El gobierno y el sistema financiero deberían idear algún tipo de ayuda, en especial para las mypes, de modo que se cree más trabajo y los sueldos empiecen a subir, que ese es otro de los problemas. Desde hace años se mantienen congeladas las remuneraciones de los trabajadores, lo que afecta su capacidad adquisitiva.
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La gente quiere trabajar, eso se ve en las marchas de comerciantes ayer en el centro de Lima y en la actitud de los pobladores de Piura, que expulsaron a esos supuestos ronderos que bloquearon por breves horas la Panamericana Norte, que conecta esa región con Lima, Chiclayo y Trujillo.
En el Cusco también piden basta de violencia y que los dejen laborar. Ayer se abrió otra vez Machu Picchu y esperemos que lleguen los turistas a revitalizar ese sector, afectado desde hace más de un mes. Los que más sufrieron fueron los trabajadores, la gente del verdadero pueblo, no esos violentistas que ni siquiera trabajan y solo viven para pedir bonos y ayudas económicas.
Por eso, peruano, si quieres más ingresos sigue estas recomendaciones:
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