
Una de las preguntas más frecuentes en consultorio es: ¿por qué le duele la cabeza a mi hijo? Las razones son diversas y los niños no están exentos de este malestar, que suele notarse a partir del segundo o tercer año, cuando ya pueden expresar mejor lo que sienten. Como se trata de una dolencia común en la infancia, es clave saber cuándo preocuparse y cómo actuar desde casa.
Las causas más habituales detrás de este problema son la falta de sueño, infecciones virales y hasta fatiga visual, algo cada vez más recurrente en los últimos años debido a las largas horas que pasan los menores frente a las pantallas.
A esta lista se suman los golpes leves en la cabeza, que pueden ocurrir durante los juegos, así como la tensión muscular, muchas veces relacionada con el colegio o un alto nivel de ansiedad.

La mayoría de los dolores de cabeza no son graves; sin embargo, se debe consultar con un médico cuando despiertan al pequeño, empeoran, se vuelven más frecuentes o están acompañados de vómitos, cambios visuales o fiebre.
Para prevenir este malestar se debe dar prioridad a hábitos saludables, como un buen descanso, actividad física, suficiente hidratación y alimentos nutritivos. También es importante reducir el estrés y, de ser posible, que los padres lleven un registro para identificar qué desencadena estos episodios.
DATITO
Los padres deben mantener la calma y, desde casa, procurar que el menor descanse en una habitación oscura y silenciosa, además de colocar compresas frías en la frente.
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