La llegada de un bebé representa un gran cambio para toda la familia, incluyendo a las mascotas. Aunque muchos perros se adaptan sin problemas a la presencia de un recién nacido, otros pueden mostrarse confundidos, inquietos o más demandantes de atención.
Según expertos de Purina, la llegada de un nuevo integrante puede hacer que algunos perros se sientan desplazados o estresados mientras se acostumbran a la nueva dinámica del hogar, especialmente si los cambios ocurren de forma repentina.
Por ello, la preparación previa es clave para lograr una convivencia armoniosa. Los especialistas recomiendan realizar cambios graduales durante el embarazo, como ajustar los horarios de paseo y alimentación, además de establecer espacios de la casa donde las mascotas no tendrán acceso.
También aconsejan familiarizar al perro con objetos del bebé, como el coche o la cuna, antes del nacimiento. Cuando el recién nacido llegue a casa, una buena práctica es permitir que la mascota conozca primero su olor mediante una manta o prenda que haya utilizado.
La primera presentación debe realizarse en un ambiente tranquilo y siempre bajo supervisión. Además, recomiendan premiar las conductas calmadas para que el perro asocie la presencia del bebé con experiencias positivas y se adapte con mayor facilidad a esta nueva etapa.
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